26 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La gran oportunidad del presidente electo

El pueblo panameño ha dicho su palabra.. Ha ordenado la salida del poder del gobierno PRD-PP, porque ha incumplido sus promesas de camp...

El pueblo panameño ha dicho su palabra.

Ha ordenado la salida del poder del gobierno PRD-PP, porque ha incumplido sus promesas de campaña, y ha decidido que la Alianza por el Cambio, encabezada por el Licenciado Ricardo Martinelli y el Ingeniero Juan Carlos Varela, asuma el poder el próximo primero de julio del año que discurre. Y lo ha hecho, precisamente, porque la fórmula que se ha acreditado la voluntad mayoritaria de este pueblo ha confiado en las promesas de cambio.

El panameño está cansado de los parásitos de Estado; del “juega vivo”, de la impunidad descarada, de los atracos al tesoro público, de la falta de justicia, de la indiferencia estatal frente a la crisis del transporte, la educación y del sistema vial en el país.

No tolera el lamentable descrédito al que han llevado los gobernantes a muchas instituciones del Estado. Rechaza el populismo calculado y, por ende, fracasado; la manipulación de los órganos del poder público, que se arropan con la misma manta, lacerando a la institucionalidad panameña.

El electorado ha dado la oportunidad a una nueva clase política; a la que por sus discursos ha dado la impresión de haber interpretado fielmente la más íntima aspiración de los panameños y panameñas que anhelan seguridad colectiva; efectivo combate a la corrupción generalizada y, fundamentalmente, una administración pública transparente en todo sentido.

Este voto de confianza popular, lógicamente, debe ser auténticamente correspondido por los futuros gobernantes que ya empiezan a dar visos de respuesta cuando mencionan nombres, para ministerios e instituciones autónomas, que no aparecen comprometidos con el lúgubre pasado, y mucho menos con la época de la dictadura que disolvió los valores morales de quienes se prestaron para colaborar con los tiranos.

La obra más significativa, sin embargo, la que inmortalizaría a la administración Martinelli-Varela, sería dotar a la República de Panamá de una nueva constitución política; paso trascendental, oportuno y determinante, para que la Nación avance por el sendero de la consolidación democrática, la modernización, la justicia y la transparencia institucional, para orgullo de todos.

Si el país y los panameños recibimos esta respuesta, habremos contado con un estadista, con un visionario dirigente y con el arquitecto de la nueva Patria.

Abrigamos la esperanza de que así sea, para que todo aquel que pretenda gobernar a Panamá lo haga con reglas del juego claras, prístinas, respetuosas y respetables, y que la arbitrariedad y la corrupción sólo sean perceptibles en las páginas de la historia.

-El autor es educador y ex legislador de la República.bmejiao@yahoo.com