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22 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Amanecer de verdades

Después de una campaña electoral inédita en nuestra historia, donde ambos bandos recurrieron a las medias verdades, mentiras, uso de los...

Después de una campaña electoral inédita en nuestra historia, donde ambos bandos recurrieron a las medias verdades, mentiras, uso de los medios de comunicación y el arte de la confusión como parte de sus estrategias, los cielos se han aclarado. Hoy amanecemos al mundo real, a las verdades que algunos asumimos, pero muchos no creímos.

Al final del día, un candidato lleva su partido a la extinción, seis de los ocho partidos sobreviven. Dos diputados independientes logran su curul, así como otro tanto de alcaldes independientes. Pero, más importante, las primeras verdades que afloran. El famoso caso David Murcia Guzmán (DMG), instrumento para desbancar al favorito de la Alcaldía capitalina, tiene semanas que dejó de ser titular ni noticia, probando que toda la cobertura fue simplemente electorera. Los medios, antes interesados en entrevistas, caricaturas y glosas del Murciagate, ya ni lo mencionan.

El eslogan de “entran limpios y salen millonarios” el nuevo gobierno lo combatirá asegurándose de que los designados en su mayoría son ya millonarios, dudando el pueblo que vayan a salir limpios y definitivamente no podrá decirse que entraron limpios.

Las denuncias de “cuarenta años de no hacer nada” y “¿si no lo han hecho en cinco años por qué creer que lo harán ahora?” con el nuevo amanecer se desvanecieron, designando una mezcla de los “huesos viejos” que participaron de los cuarenta años, mientras los principales ministros designados se gastan en alabanzas de lo bien que han encontrado en el gobierno y sus dependencias durante la transición. Los nuevos designados solo han halagados a sus antecesores, difícilmente lo que se esperaba tras una campaña durante la cual les criticaron todo lo actuado.

El nuevo gobierno que iba a utilizar “a los mejores panameños, que anteponen la patria a sus intereses personales” quedó reducido a la histórica repartición de espacios políticos entre los partidos de la alianza, con las recriminaciones de los que consideran hicieron más y reciben menos espacios, mientras el presidente sabiamente, pero igual que sus antecesores, se reserva los puestos claves para los que más confianza les tiene, muchos salidos de sus empresas o afiliadas.

Para el panameño, el despertar de las verdades no es sorpresa. Ya está acostumbrado a promesas y posiciones que varían una vez en el poder. Lo importante ya no son los espacios políticos ni los designados, lo importante para el pueblo serán los resultados y en el tiempo que se vean. Algunos civilistas trasnochados critican la selección de Gustavo Pérez para la Policía Nacional, el pueblo simplemente quiere más seguridad, lograda por quien sepa hacerlo.

Quienes cuestionan la designación de Salo Shamah en Turismo no son los integrantes del sector, que poco les importa si nació o no en Panamá. Ellos quieren su creatividad y el impulso que mantuvo Rubén Blades. Las críticas a Lucy Molinar, el único cuadro popular del Gabinete, se disiparán al ver su gestión, no antes de iniciarla. Si bien no hay economistas en el MEF, hay experiencia y financistas, mientras la experiencia si está presente en Comercio e Industrias, Trabajo y Salud. Al pueblo no la hace mucha diferencia Relaciones Exteriores y veremos MOP, MIVI y MIDA en manos de gente de los gremios.

Amaneció y vimos las verdades de campaña, ahora hay que esperar el amanecer del primero de julio y despertar.

-El autor es ingeniero y analista político.marognoni@cwpanama.net