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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Tréboles urbanos

La construcción de un puente en la encrucijada o cruce entre la avenida Ricardo J. Alfaro y la vía a Cerro Patacón, prolongación de la a...

La construcción de un puente en la encrucijada o cruce entre la avenida Ricardo J. Alfaro y la vía a Cerro Patacón, prolongación de la avenida de La Paz, marca un hito en la infraestructura vial urbana. Este es el primer puente con sus salidas en forma de trébol completo que se construye en la ciudad de Panamá.

A lo largo de la historia panameña, diferentes proyectos intentaron satisfacer el tránsito creciente en la ciudad, obligado resultado de la expansión citadina por las nuevas urbanizaciones y el desmesurado traslado a la capital de grupos familiares oriundos de diferentes provincias. Pero ninguna de esas construcciones logró satisfacer el flujo vehicular y menos sistematizar o hacer coherente su circulación.

Ese pequeño, y uno de los más antiguos puentes sobre la calle Martín Sosa (“La lechería”) y el comienzo de la vía Simón Bolívar, justo detrás de la residencia del embajador (a) de EUA y antes del hospital de la CSS, permite dar vuelta para volver hacia la ciudad o entrar a la vía Frangipani, pero solo eso. Si se requiere dar vueltas en cualquiera de los otros sentidos, por ejemplo, venir del Corredor Norte y tratar de doblar hacia las afueras, debe encaminarse hacia la Frangipani y dar una vuelta en esa especie de callejón que tiene “Chico la Moña” o por la calle de este diario.

Los puentes sobre la vía Bolívar, tanto a la altura de la Cervecería Nacional como en el cruce al inicio de San Miguelito, son sendos casos de circulación enrevesada, porque en ellos, quien dobla hacia la izquierda, se ve obligado a esperar varios minutos bajo el puente hasta que se despeje la vía, por eso uno se pregunta ¿qué resuelven esas infraestructuras viales? Igual sucede con ese puente edificado a la salida de la Frangipani que cruza por encima de la vía Omar Torrijos, justo a un lado de las oficinas de la DIJ. Es un puente en forma de codo que da paso al flujo más pequeño de vehículos que se concentra en el sector por donde salen y entran a esa avenida los autos, camiones y buses que, según los planes, ahora unirán los corredores norte y Sur.

¿Y el resto de los cruces? ¿Qué sucede con los grandes encuentros de la vía España a la altura de avenidas como la Federico Boyd, Brasil, Porras, 12 de Octubre y Ernesto T. Lefevre, entre otras causas de conflicto y atraso en el tránsito?

Quizás se deba mirar hacia el futuro en una visión urbanística más técnica y menos politizada, como me conversaba hace poco un arquitecto y catedrático, a quien también le preocupa esta falta de tréboles completos en los principales cruces viales de la ciudad.

Algunos funcionarios perciben estas opciones u otras, que sin implicar las grandes infraestructuras aéreas que nunca se completan, pueden optar por respuestas como glorietas que en las ciudades europeas, por ejemplo, hacen más coherente la circulación, pero que requieren una mejor señalización y, sobre todo, conductores que adquieran el hábito de leer las señales.

Un semblante satisfecho todas las tardes al llegar a casa por un tranquilo trayecto de regreso, es mejor que una sufrida experiencia en las calles con tortuosos tranques e ilógicos cruces que satisfacen solo a los buhoneros de semáforo, quienes aprovechan la lentitud vehicular para hacer ofertas de legumbres, panes y frutas a precios que el sofoco impide precisar.

-El autor es periodista y docente universitario.modestun@yahoo.es