27 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Con el ministro designado en Obras Públicas

La red vial del país no recibió las respuestas que debió dar el gobierno PRD-PP. Muchas son las comunidades que se han quedado esperando...

La red vial del país no recibió las respuestas que debió dar el gobierno PRD-PP. Muchas son las comunidades que se han quedado esperando caminos de producción, calles y sello asfáltico, mientras muchas vías existentes sufren progresivo deterioro.

Productores, estudiantes, transportistas y usuarios, tanto en el sur de Veraguas como en el oriente de Chiriquí, claman por la reparación de la carretera Guabalá-Soná, cuyas condiciones son desastrosas, pese a su importancia en un sector tan productivo que ha sido llamado “el granero de la República”. El “Cambio” para los lugareños solo tendrá significado si esta carretera es atendida en la dimensión correcta, tal como lo han manifestado los afectados que por más de diez años han sido testigos de la indiferencia estatal y de la irresponsabilidad de los políticos que han incumplido sus promesas.

Respuestas también esperan moradores de las tierras altas de Chiriquí, que tampoco han sido atendidos por el pasado ni por el presente gobierno. Hay un tramo de carretera entre Volcán y Quebrada Llana, hasta San Francisco, en San Andrés, distrito de Bugaba, que sigue siendo una vergonzosa exhibición de negligencia gubernamental. Por esa vía, un trillo casi intransitable en algunas partes, trasladan productores miles de litros, así como el producto de la zafra del poroto y la naranja. Sin embargo, las autoridades nada han hecho para dar adecuadas respuestas a la población. Y no es que sean éstas las únicas vías que requieren atención, pues son muchas las que esperan la acción estatal, pero sí son, ante los ojos de propios y extraños, las que más han reclamado, a través de líderes comunales, la respuesta oficial que le han negado hasta hoy.

Abrigamos la esperanza de que la nueva administración tome nota de estas aspiraciones de panameños dignos de mejor suerte y con pleno derecho a recibir y disfrutar de las obras de gobierno en materia de caminos y carreteras. Los hombres y mujeres en estos recodos de la patria no cierran calles; su jornada laboral es exigente e ininterrumpida, quizás por ello no los escucharon Mireya ni Martín. Vamos a ver qué pasa ahora!

-El autor es educador y ex legislador.bmejiao@yahoo.com