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04 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Fin y comienzo de un Estado de Derecho

El diario conservador neoyorquino The Wall Street Journal en su edición del miércoles 1 de julio señala: “Zelaya intentó utilizar proced...

El diario conservador neoyorquino The Wall Street Journal en su edición del miércoles 1 de julio señala: “Zelaya intentó utilizar procedimientos ilegales para forzar al Congreso a que reforme la Constitución y, para lo que suelen ser los golpes militares, el del pasado fin de semana en Honduras fue extrañamente democrático y, que el Ejército no depuso al presidente Manuel Zelaya por sí solo, sino siguiendo una orden del Tribunal Supremo de Honduras”.

Además, el diario se refiere a la intimidación populista y que los hondureños están comprensiblemente asustados de que, apoyados por el dinero y los agentes de Chávez, se alcance una subversión antidemocrática en el país. Situación que ha funcionado en muchos otros puntos de la región.

Sin embargo, me he de preguntar ¿si la forma con que se procedió a sacar a Zelaya y someterlo al exilio no fue una estrategia para evitar la confrontación o derramamiento de sangre entre los que lo apoyaban y los que no lo respaldaban?

Pese a lo anterior, se dio un golpe de Estado repentino y violento, vulnerando la legitimidad institucional establecida en un Estado de Derecho, que ha sido repudiado por todos los países democráticos de nuestro continente.

Se podría decir que es un problema interno de Honduras, sin embargo, es un problema que nos compete a todos sin meternos en sus asuntos políticos.

Es por ello, que la visita del presidente Manuel Zelaya fue conveniente —según mi punto de vista— en la toma de posesión de nuestro mandatario. Su presencia es un claro mensaje a todos los países del mundo de que con la fuerza no se gana la batalla de ideas y que no es por la vía de un golpe de Estado que se le hace ver a un mandatario sus errores o equivocaciones que su gestión haya provocado. Cueste lo que cueste hay que preservar la democracia.

Las imágenes que observé las comparo a las épocas de la censura rígida, las de las dictaduras, que erosiona la salud psíquica con impactos emocionales de los habitantes, porque los distancia de la democracia. La democracia debería ser un espacio de buena convivencia que ayudara al bien y donde estuvieran presentes las relaciones humanas, sin regir la vida de nadie y que pueda vivir su única vida con toda la libertad en coherencia con su manera de pensar.

No puedo dejar de mencionar en este fin y comienzo de gobierno lo siguiente: si Francia tiene sus Champs-Élysées, Panamá tiene su Cinta Costera. La disfruto a montones.

Es un lugar de esparcimiento para la familia y los amigos; invita al romance; a la meditación; se aprecian las canchas de juego ocupadas, y el tráfico vehicular sin complicación alguna.

Lo que preocupa y el gobierno actual debe tener cuidado es que en horas de la madrugada no se use para regatas de autos, además se debe cumplir con la seguridad de los peatones construyendo los pasos elevados y kioscos de comida rápida para el consumo de los que quieren disfrutarla en el día o la noche.

Igual premisa debe regir para con la seguridad de las personas, mantenerla alejada de los atracadores y de la violencia y de gente de mal vivir.

Verdaderamente que Panamá con sus aciertos y desaciertos es un país apasionante.

-La autora es especialista de la conducta humana.gemiliani@cableonda.net