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01 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Honduras al borde del abismo

Definitivamente el retorno de las políticas golpistas en Latinoamérica, pone en remojo las barbas de los gobernantes de la Región. Los m...

Definitivamente el retorno de las políticas golpistas en Latinoamérica, pone en remojo las barbas de los gobernantes de la Región. Los militares siempre han querido retomar el poder, lo que pasa es que las circunstancias no se han dado, ellos miran con detenimiento, lo que pasa en Honduras y el mundo también. La crisis hondureña muestra nuevas perspectivas, el presidente Arias, quien sigue actuando como mediador, propone un gobierno de reconciliación, presidido por Manuel Zelaya y la aplicación de amnistías políticas.

Respaldado por 34 gobiernos de América y el Caribe, Arias insiste en que la restauración del orden constitucional pasa por la restitución de Zelaya. Esta segunda reunión agudiza el conflicto, Zelaya advierte que, de no darse un acuerdo, tomará medidas contra los golpistas, como un paro general, cierres de calles, desobediencia civil, en general una insurrección popular, entrará al país y con el apoyo popular retomará el poder.

El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, advierte a Venezuela y Ecuador que se abstengan de enviar soldados a su país, pues, pese a las carencias en recursos económicos y de armas, defenderán la soberanía de Honduras. Señaló al secretario general de la OEA, José M. Insulza, como uno de los responsables de la situación de Honduras, “porque no vino como mediador, no vino a escucharnos, sino a ordenarnos”. Zelaya advierte que su retorno a Honduras será a cualquier costo, pretende instalar una sede alternativa para poder desde ahí dirigir lo que él llama la batalla final contra los golpistas.

Lo cierto es que se ve venir un final sangriento para Honduras, todo producto de un experimento político dinamizado por personajes inescrupulosos de la extrema derecha de EUA, que aún piensan que Latinoamérica es el patio trasero de su imperio. Se ha demostrado también que ni la OEA, ni el ALBA pueden reestructurar los lineamientos políticos de cualquier país.

*Economista.elamphrey@hotmail.com