Temas Especiales

03 de Aug de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Los menores y la autoridad

La rebeldía en la niñez y juventud es tan natural como su alegría y curiosidad, no es cosa que nos debe extrañar. Tan natural como esper...

La rebeldía en la niñez y juventud es tan natural como su alegría y curiosidad, no es cosa que nos debe extrañar. Tan natural como esperada. Sin embargo, como en todo, los excesos sí nos deben preocupar. Pues, una cosa es esa rebeldía natural en niños y jóvenes, que pasan por etapas difíciles de formación y adaptación, por las que todos pasamos, y otra es que esa rebeldía se convierta en una conducta nociva que perjudica, tanto a ellos mismos, como a su entorno familiar y social.

No es descubrir el fuego, sino más bien llover sobre mojado, señalar las conductas, diré, no adecuadas, de muchos niños y adolescentes, demasiados para mi gusto y expectativas sobre lo que representan para el futuro de todos. Hoy, es lamentable percibir la falta de educación y cultura en este sector de la población, y para mí lo más triste y lamentable es esa actitud de pocoimporta que muchos dejan ver sin el menor sonrojo. Encima, unidas al desinterés por la educación y la cultura, están las actitudes desafiantes, agresivas, el irrespeto a todos los demás, sean sus pares o menores y mayores. Una situación que debemos tener presente que, es como la violencia intrafamiliar, no es exclusiva de ninguna clase social ni raza, solo que a unos, por no tener poder de ningún tipo, sí se les vapulea públicamente, y a otros, que sí lo tienen, no.

No me gusta escribir para tirarle piedras a nadie, prefiero resaltar lo bueno, sobre todo cuando se trata de niños, niñas y jóvenes, entre los cuales considero justo darle notoriedad a esos miles de ellos que a diario se esfuerzan, muchos apenas con una taza de café y un pedazo de pan en el estómago, por educarse y por llevar una conducta adecuada sin perder su esencia. Sin embargo, es tan peligrosa la deformación social de que está padeciendo un gran número de nuestros muchachos y muchachas, que no podemos callar y mirar para otro lado. Es urgente que se busquen los mecanismos para rescatarlos, incluso de sí mismos.

*Periodista.www.dorishubbardcastillo.blogspot.com