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19 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

De obras, conductas y costumbres

Creo que la mayoría de los citadinos estamos complacidos con la nueva Cinta Costera; obra controversial, pero que, por el resto de la hi...

Creo que la mayoría de los citadinos estamos complacidos con la nueva Cinta Costera; obra controversial, pero que, por el resto de la historia, marcará significativamente como logro del gobierno de la Patria Nueva. Es un paseo hermoso que pone en particular perspectiva la visión que propios y extraños se forman de nuestra ciudad cuando la visiten o transiten. A pesar de su frescura y la nueva sensación de modernismo que nos ofrece, no resuelve los inminentes daños a las condiciones de supervivencia que el desmesurado ejercicio de construir moles de cemento, acero y vidrio ha creado en los últimos años.

El gobierno de la presidenta Mireya Moscoso se afanó en cumplir con la construcción del Puente Centenario y el Hospital Santo Tomás. A Ernesto Pérez Balladares le tocó gran parte de la ampliación de la Carretera Interamericana y la construcción de los corredores Norte y Sur.

Decía algún tiempo atrás que me motiva aportar semanalmente con mis opiniones en este espacio por dos razones fundamentales: creo que desde las experticias de cada uno de los que conformamos este conglomerado social se debe hacer lo necesario, propio y posible por contribuir con el mejoramiento de la condición y existencia de la especie humana, en particular, el conjunto humano que habita esta estrecha parte del continente llamado Panamá. Esto apoya en parte a los que han ocupado las responsabilidades de gobierno y que han puesto su afán en la construcción de obras e infraestructuras que ellos consideran servirán para el mejoramiento de la calidad de vida de la población, independientemente de las críticas sobre cortes de cinta, ceremonias de inauguración o placas con sus nombres.

Mi segunda motivación es que pienso que cada individuo que procrea debe ser ejemplo para las futuras generaciones e inculcarles un sentido de participación social colaborativa; alejarlos de la conducta de mezquindad individualista que —generalizando— acoge la sociedad actual.

El gobierno del presidente Ricardo Martinelli ha arrancado rápidamente a definir los planes concretos para la construcción de lo que será un sistema de trasporte masivo: un metro. Pretende la construcción de una ciudad gubernamental y se habla de la conexión entre Panamá y Colombia. Son obras de infraestructura que, al igual que los gobiernos anteriores, quedarán como un aporte importante para facilitar el sentido de comunidad y desarrollo de la población y del país.

Pero no extraña en lo absoluto que durante este primer mes del nuevo gobierno los nuevos funcionarios se hayan ocupado en informar y propagar todos los males que el gobierno de la Patria Nueva dejó. Es normal. Incluso creo que esas recriminaciones se seguirán dando por unos meses más. Son fundamentalmente críticas a la conducta de los funcionarios recién salidos del gobierno, y este proceso de recriminaciones y críticas lo hacen todos los nuevos gobiernos. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿se harán las denuncias legales necesarias?

El escritor colombiano Selnich Vivas Hurtado, en un análisis de la obra de José Ingenieros, escribió que: “Un hombre nace en un Estado en particular, con sus leyes e instituciones. De tal forma que crece dentro de ellas. Los símbolos patrios, la religión, las costumbres de una región son herencias institucionales que el individuo incorpora a su forma de ver el mundo. Esta forma de ver el mundo puede modificarse o fosilizarse de acuerdo con la educación recibida”.

Tal vez otras preguntas que nos debemos hacer son: ¿cómo llegamos a este momento y a estas circunstancias? Las críticas que se les han hecho a todos los gobiernos pasados, a solo un mes, comienzan a aparecer en este. ¿Por qué no corregimos las deficiencias del servicio exterior con diplomáticos de carrera? ¿Por qué no revisamos a fondo el planteamiento sobre la fusión de las instituciones de Cultura y Turismo? ¿Por qué las mismas prácticas de la Asamblea Nacional de Diputados a la hora de tener mayoría? Conductas repetidas y practicadas de diversas formas a lo largo y ancho de nuestro eje social. ¿Por qué no reconstruir un nuevo sentido de responsabilidad? Una visión diferente del poder.

En el afán de dejar obras de infraestructuras finalizadas dentro de cinco años, no hagamos de las conductas malsanas y perniciosas un ejemplo para las futuras generaciones. Que no sean nuestro “estado particular” , como dice Vivas Hurtado. No dejemos que estas conductas se conviertan para siempre en nuestras costumbres.

*Comunicador social.ernestoholder@gmail.com