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30 de Jun de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Yo corrupto, tú corrupto...

Hace algunos días un reconocido arnulfista/panameñista publicó un artículo donde endilga al “torrijato que vivimos” y al PRD ser la caus...

Hace algunos días un reconocido arnulfista/panameñista publicó un artículo donde endilga al “torrijato que vivimos” y al PRD ser la causa última de todos los males y corrupción que ha sufrido nuestro país. Esto no es más que una miopía histórica. Interpretar la historia desde una perspectiva restringida y motivada por sentimientos y frustraciones la infecta de un subjetivismo que desmerita una perspectiva imparcial.

El golpe del 68 inicia una nueva faceta en el devenir de la historia nacional. Fue un golpe de Estado, nacido de la afectación de intereses de los militares, pero que con el devenir del tiempo fue utilizado como un instrumento para dirigir a la Nación hacia objetivos más prometedores que solo el mantenimiento del poder; muchas cosas malas pasaron, muchas cosas buenas se obtuvieron, así es la historia.

En ese crucial momento, los panameñistas, en especial sus líderes, tuvieron la oportunidad de iniciar una lucha legítima por defender sus derechos políticos. Fue el momento en que bien pudieron crear una resistencia armada para demostrar la entereza y valentía necesarias y propias de los hombres que creen en ideales. Solo un puñado de jóvenes inexpertos se internó en las montañas en una jornada de la cual muchos no regresaron. Otros fuimos encarcelados por exigir el respeto al Estado de Derecho.

Mientras tanto, los jerarcas del panameñismo, incluyendo a su líder máximo, prefirieron la seguridad de los límites de la Zona del Canal, talvez como reminiscencia de los días en que los gobernantes de turno solicitaban al ejército de EUA que interviniera para sostener el poder político, la mas de las veces obtenido de manera turbia y truculenta. Hoy, se señala al PRD como si fuera una mafia formada por miles de corruptos y sus detractores se arrogan la calidad de jueces impolutos para censurar a esta organización política y rubricarla cual caja de Pandora, contenedora de todos los males de la Nación. Otro error (voluntario) de apreciación. Todos los partidos políticos, incluyendo al panameñismo, han tenido en sus filas corruptos y deshonestos, que son la minoría, pero que han ejercido un papel protagónico ejemplarmente dañino.

Ni el panameñismo, ni el PRD contemplan en sus estatutos ni en sus objetivos programáticos el prohijamiento de la corrupción. Por el contrario, ambos partidos coinciden conceptualmente en logros y objetivos similares, ambos fundadores incluso, tienen elementos en común. Pero cuando el control de los partidos cae en manos de quienes utilizan tanto el partido como el poder para su propio beneficio, enarbolando los pendones partidistas para tales fines, entonces, arrastran al partido a un estadio de deterioro que obligatoriamente debe provocar su expulsión y pública sanción. No son los partidos instituciones corruptas, sino quienes los forman los que se calan en corrupción. Si hoy el PRD se ve abatido por las denuncias de corrupción, el panameñismo/arnulfismo no es incólume ante tal situación. Tienen a su haber un rosario de actos de corrupción todavía no aclarados en los que prominentes miembros parecen estar vinculados.

Ni Arnulfo Arias ni Omar Torrijos pretendieron dejar a sus seguidores manuales de corrupción, pero la calidad humana es perecedera y endeble, lo que ha permitido que la mala calaña se difunda en los entramados del poder. Ni uno, ni otro pueden inculparse, pues ambos partidos tienen entre sus miembros a personajes seducidos por el pecaminoso aroma de la corrupción.

*Abogado, ex profesor de Ciencia Política.honey007@cwpanama.net