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28 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

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Populismo

Populismo es un estilo político que puede envolver posiciones de cualquier matiz ideológico. Es el estilo que proclama lo que el gran pú...

Populismo es un estilo político que puede envolver posiciones de cualquier matiz ideológico. Es el estilo que proclama lo que el gran público desea escuchar, sin importar si eso es lo correcto y factible. Un método que complace al gran auditorio, aunque éste haga peticiones insensatas. Su problema no es satisfacer las demandas populares, sino usarlas en su discurso. Es un estilo que haciendo lo que el grueso de la gente quisiera ver, de hecho sirve para disimular las marrullerías del político, que pasa gato por liebre, mientras entretiene a la gente con un espectáculo a su gusto.

De ahí que con frecuencia el populismo esté acompañado de otras perversiones, como la demagogia, la cacería de brujas y la denigración de los adversarios. Además, de una forma teatral de escenificar las acciones políticas. En el siglo XX, uno de los mayores exponentes de ese estilo fue Benito Mussolini, quien combinó el populismo, la teatralidad mediática y el autoritarismo para conseguirle apoyo popular a un nuevo programa de la extrema derecha y, a la vez, para silenciar a sus críticos.

Ahora el concepto de populismo está siendo sistemáticamente tergiversado, endilgándoselo a algunos gobiernos sudamericanos. Para plantear una división entre los gobiernos progresistas de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, y los más radicales de Bolivia, Ecuador o Venezuela, se insiste en tildar a estos últimos de populistas. En realidad, todos ellos expresan procesos sociopolíticos muy diferentes, y este uso frívolo de la palabra “populismo” solo refleja una ignorante incapacidad para percibir sus diversidades? O un malicioso interés por meter en el mismo saco a todo lo que se quiere atacar, ocultando que hoy estamos ante una renovada ofensiva del populismo de derecha.

En cualquier caso, la característica del populismo es atribuirse acciones complacientes con las demandas más populares del momento, en vez de orientar y formar opiniones mejor informadas, y construir soluciones duraderas. El populista omite considerar si esas demandas son correctas, factibles y sostenibles; lo que le interesa es jinetear su popularidad en beneficio de su propio interés de grupo.

Así, el populismo es un estilo político que implica adoptar medidas sin consultarlas ni razonarlas, acompañándolas con una intensa publicidad repetitiva, para hacer ver que se tomaron en interés popular. Lo que también implica descalificar y acallar a quienes señalen los errores que ese estilo conlleva. Motivo por el cual la difamación, la intimidación y el soborno son asiduos acompañantes del populista.

*Escritor y catedrático.nils.castro@gmail.com