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06 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Inmadurez política

Con frecuencia escuchamos a políticos e independientes aseverar que a los panameños nos falta “cultura política”. Aunque como nación hem...

Con frecuencia escuchamos a políticos e independientes aseverar que a los panameños nos falta “cultura política”. Aunque como nación hemos madurado y avanzado en nuestras instituciones democráticas, la realidad es que todavía nos falta madurez política. Cuando vemos a un vicepresidente en un intercambio con un orador en un acto formal, cuando vemos a dos miembros del CEN del partido opositor en una sesión del Consejo para “fiscalizar” a sus representantes, cuando vemos a un ministro destituyendo funcionarios eficientes por ser de otro partido, tenemos que concluir que algo nos falta.

La noción equivocada que o eres gobierno o eres opositor, la noción errada de que todo lo que hace el gobierno está bien si eres del partido en el poder, y todo lo que hace el gobierno está mal si eres de oposición, son solo muestras de inmadurez política. Seremos un pueblo maduro cuando todos aceptemos el triunfo de quien tenga los votos, cuando todos busquemos el bienestar general y juntos diseñemos y trabajemos por un Panamá mejor, sin mezquindad politiquera ni interés partidista.

Al final, quizás tengamos que cambiar por completo las reglas del juego político, lo ideal para un pueblo sin la madurez necesaria es que se prohíba a los funcionarios públicos, al menos los que no tienen mando o jurisdicción, ser miembros de partidos políticos. Eso haría que su permanencia en un puesto dependa solo de su eficiencia y no de militancia o compromiso partidista.

Nuestra inmadurez política nos lleva a engañarnos los unos a los otros, pidiendo al que desea continuar en un puesto público que renuncie a su partido si es opositor y que se inscriba en un partido con el que no tiene ninguna afinidad ni interés, solo para completar un número de adherentes.

Hoy, quienes quedan en oposición tienen la difícil tarea de proyectar una posición opositora, mientras que buscan, semiocultos, acercamientos con las autoridades que serán las que eventualmente podrán ayudarlos a satisfacer necesidades de su circuito o comunidad.

¿Sería, entonces, traición al partido apoyar la gestión del alcalde a los representantes? ¿Sería traición al partido si diputados apoyan medidas que el Ejecutivo propone y ellos en su discernimiento consideran beneficioso a sus electores? ¿Tienen que oponerse por oponerse? Ridículo, es más, inmaduro.

Lo correcto es que representantes y diputados actúen según su conciencia y siguiendo el querer y bienestar de sus electores, mientras los partidos a través de sus equipos de profesionales y técnicos estudien y diseñen anteproyectos que puedan aportarse al debate nacional. No creo que la oposición debe solamente reaccionar y evaluar lo que proponga el oficialismo, tiene también el deber de coayudar en la búsqueda de soluciones nacionales.

Temas de Estado, como la política de seguridad, de salud, de educación, requieren que todos aportemos. Para esas necesidades no hay el Panamá del oficialismo y el Panamá opositor, hay un solo país con grandes necesidades.

A cinco años de la próxima elección, flaco favor le hacemos al Estado y a la Nación si actuamos como si las elecciones fuesen pronto, como si en juego estuviese ya el poder, en lugar de actuar conscientes de que faltan cinco años y que debemos dejar para los últimos 18 meses la politiquería. Eso mostraría madurez política.

*Ingeniero y analista político.marognoni@gmail.com