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26 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

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El grito de la mujer sonaeña

Al escuchar en los medios la frase “el grito de la mujer sonaeña”, al igual que usted me pregunté “¿Qué carajo es esto? ¿Será que quiere...

Al escuchar en los medios la frase “el grito de la mujer sonaeña”, al igual que usted me pregunté “¿Qué carajo es esto? ¿Será que quieren más días libres?”. Entre que cavilaba en mis pensamientos, busqué en mis recuerdos hasta en la escuela primaria y no encontré ninguna referencia a Soná. Entre tantos detalles históricos que he estudiado e investigado, creo que jamás supe de su existencia.

Tuve que tragarme mis palabras y reconocer el honor que debe hacerse a Soná y a sus mujeres. Lamento este pecado ¿Por qué no celebramos antes la fecha del 8 de noviembre como se merece? Me dio mucho interés conocer del asunto, pensé que me ayudaría a explicar cómo surgió lo de Rufina Alfaro, fechado 1821. Tengo que ser sincero en reconocer que no se conocía hace menos de una década, lo que se ha dado en llamar recientemente “ el grito de la mujer sonaeña ”.

Digo reciente, porque es en el año 2000 que el profesor Alexis De Gracia, filósofo e historiador perteneciente al colegio José B. Alvarado de Soná, reveló que dentro de sus investigaciones en razón de la celebración del Centenario de la Fundación de la República, encontró en los Archivos Nacionales una copia de un acta de adhesión al movimiento separatista firmada por 71 mujeres, un hecho único e irrepetible en la construcción de nuestra nacionalidad.

La documentación presentada constituye una fuente que valida un hecho histórico. No obstante, curioso es que no hay una transmisión oral del mismo. Es claro que empieza con el reconocimiento, con el valor que las autoridades y el propio pueblo de Soná le da al hecho histórico.

Asumo que en la misma forma, cuando el historiador Castillero publica, a mediados de la década del 40, una referencia sobre Rufina Alfaro, basado en la tradición oral, fue más fácil por la idiosincrasia y el folklore del pueblo santeño, acoger a la heroína y este acto que construye nuestra nacionalidad. En parte se debe a la migración del pueblo santeño por todo el país que Rufina Alfaro se ha afincado en el sentir del panameño. Para el 8 de noviembre de 1903, según Alvarado, los hombres de Soná ya habían salido a la ciudad de Santiago a averiguar lo ocurrido el 3 de Noviembre en la ciudad capital, así que estas 71 mujeres se adelantaron con este valiente acto histórico que revierte en gran valor para la mujer panameña.

Valga decir que coincide en noviembre fecha en que se resalta el valor de la mujer, y tratamos de erradicar todas las formas de maltrato contra la mujer, que el grito de la mujer sonaeña, reviste de singular importancia en la construcción de la nacionalidad. Propongo seriamente incluir el 8 de noviembre dentro del calendario de la nacionalidad panameña.

*Escritor y analista político.recursossinlimites@gmail.com