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05 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Los mal llamados “crímenes pasionales”

¿Quién no quiere amar y vibrar o arder de pasión? La pasión parece ser un sentimiento que la sociedad reserva para cosas muy específicas...

¿Quién no quiere amar y vibrar o arder de pasión? La pasión parece ser un sentimiento que la sociedad reserva para cosas muy específicas, como el fútbol, del que se dice es “pura pasión”, siendo uno de los pocos espacios en los que se desarrolla, crece, se alimenta y se permite la pasión. Así, parece no haber pasión en la política ni en la medicina, ni en ninguno de los oficios que desarrollamos los seres humanos.

Otro de esos espacios son los crímenes cometidos contra las mujeres. Es frecuente leer en la prensa, frases como “ cegado por los celos ”, “ es un crimen pasional ”; frases que parecen ser un salvoconducto que explica cualquier atrocidad contra las mujeres, a quienes les toca sufrir esa inmensa pasión.

Pasión que llevada a las cifras es la primera causa en el mundo de muerte e invalidez permanente entre mujeres de 16 a 44 años, producida por el marido, compañero, ex pareja, novio, padre o padrastro. En Panamá, este año, asciende a 69, superando las cifras del año pasado: 42. De esas muertes, la mayoría fue ocasionada por la pareja o ex pareja. Los medios, erróneamente llaman a estos episodios “ crímenes pasionales ”. Llamarlos así es una fórmula que legitima el crimen e invisibiliza lo que realmente son: asesinatos de género o femicidios, es decir, asesinatos por el simple hecho de ser mujeres.

En 2001 la ONU definió al femicidio como “ el asesinato de mujeres como resultado extremo de la violencia de género, que ocurre tanto en el ámbito privado como público; comprende las muertes de mujeres a manos de sus parejas, ex parejas o familiares, por acosadores, agresores sexuales y/o violadores, así como de aquellas que trataron de evitar la muerte de otra mujer y quedaron atrapadas en la acción femicida ”. Por tanto, corresponde llamarlos: “ Femicidios ”.

Y en el ámbito de investigación y de juzgamiento de estos delitos, muchos funcionarios/as incurren en no pocos casos en investigar si la víctima conocía al agresor, si tenía relación previa con él o si hizo algo para provocarlo, para tratar de justificar la conducta, con lo cual se pone en duda cuán víctima resulta la víctima. Incurren también en la lógica justificativa cuando hablan de conductas de riesgo. En estos casos, la única conducta de riesgo es ser mujer.

La desprotección legal a la que se enfrentan las víctimas de la violencia es factor determinante en la mayoría de las muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Se requiere una nueva ley integral sobre violencia de género, pues, la que existe actualmente es ineficaz, discriminatoria y obsoleta. No hacerlo es sustentar y tolerar, desde el Estado y la sociedad, esa violencia social y política; esa violencia que persiste encubierta, silenciada, invisible, naturalizada, a través de estructuras patriarcales que reproducen y legitiman prácticas de humillación y sometimiento de un género sobre el otro. Es violencia de género más que violencia doméstica, es un grave problema público, social y político que nada tiene de pasional.

A movilizarnos y a exigir nuestros derechos a través de las leyes que se requieren. Hoy, todas somos esas mujeres vilmente asesinadas. ¡Basta ya!

*Presidenta de Fundagenero.msw@pa.inter.net