Temas Especiales

21 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Gases pimienta

La ley Orgánica de la Policía Nacional contiene principios básicos sobre el comportamiento que deben acatar sus unidades, apreciado en s...

La ley Orgánica de la Policía Nacional contiene principios básicos sobre el comportamiento que deben acatar sus unidades, apreciado en su artículo 8, y el reitero para que los miembros de la Policía Nacional actúen con alto grado de profesionalismo, con integridad y dignidad, sin incurrir en actos de corrupción o que denigren el buen nombre de la institución, y tienen el deber de mantener una vigilancia permanente para combatir este tipo de conductas.

El profesionalismo es la realización de un empleo, facultad u oficio que en este caso en particular se trata de policía, una tarea que se ejerce públicamente. No podemos desconocer la apatía por el reclutamiento debido a los riegos del trabajo o los salarios muy bajos más la esclavizada y monótona tarea de vigilar debidamente identificado como policía un lugar hasta el relevo. Otra de las cuestiones complicadas es el mando vertical, por lo que hay que someterse al superior simplemente por el rango. Las profesiones son ocupaciones que requieren de un conocimiento especializado, en este caso, el Artículo 48 de la ley que analizamos se refiere a la carrera policial basada en criterios de profesionalidad y eficiencia. Esto significa que se alcanzan los niveles por tiempo y capacidad.

Un policía exitoso debe alcanzar una capacitación educativa de alto nivel, que se logra fundamentalmente con lo que se destaque y a lo mejor con un poco de suerte para las oportunidades de entrenamiento en el exterior. Una buena unidad se muestra por el control sobre el contenido del trabajo que realiza, el liderazgo que gana frente a sus compañeros y en especial los superiores, la propia organización que desarrolle el sujeto sin excluir la autorregulación, altruismo que demuestre con relación a sus compañeros, y viene esa lucha entre el espíritu de cuerpo con sus compañeros frente al servicio que deben brindar en conjunto a la comunidad, sin desconocer la elevadas normas éticas. Todo esto se alcanza con educación, aunque se diga que los valores están y no son aquellos que alguien quiere imponer.

Por supuesto que el servidor público se debe ganar el respeto como agente exclusivo de la autoridad, que es a su vez representada por la ley. Aquí entramos en una dicotomía interpretativa para que el sentido común pueda señorear sus alerones si el artículo dos de la citada ley se refiere a la Policía Nacional como la institución encargada de garantizar la paz, seguridad ciudadana, el cumplimiento y la observancia de la Constitución y demás leyes, así como el orden interno, subordinada al poder público legítimamente constituido, por lo cual es un cuerpo armado, permanente y de naturaleza civil. Noten cuanta sabiduría hay en este extracto de la norma.

Para que todo lo recogido en el párrafo anterior pueda ser asimilado por semejante componente es a través de la supervisión, sobre todo, por la constitución monolítica supeditada al orden de mando vertical, claro que podríamos seguir en explicaciones infinitas y alejados del tema sobre rociar a las personas con el gas tóxico que Wikipedia define como Aerosol de pimienta o Spray de pimienta , que es un agente lacrimógeno (un compuesto químico que irrita los ojos hasta el punto de causar lágrimas, dolor e incluso ceguera temporal) que se utiliza para dispersar disturbios o como defensa personal, incluyendo defensa contra perros u osos. Como es un agente inflamatorio opuesto a un irritante como la maza. Lo importante es que provoca el cierre inmediato de los ojos, dificultad de respiración, picor de nariz y tos. La duración de sus efectos depende de la fuerza del aerosol, pero el efecto completo medio dura alrededor de 30 a 45 minutos, con efectos disminuidos durando horas. Vamos a seguir en otras entregas para conocer la Capsaicina y la falta de investigación sobre los efectos a largo plazo.

*Abogado y docente universitario.cherrera@cwpanama.net