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08 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Desbandada y piratería

Elementos importantes de todo partido político los son: la plataforma de gobierno y la ideología. Estos factores son aglutinantes.

Elementos importantes de todo partido político los son: la plataforma de gobierno y la ideología. Estos factores son aglutinantes.

En efecto, todo organismo político como es el caso de los partidos, aspiran a gobernar para ejecutar su propuesta gubernamental fundada en una ideología y quienes se incorporan a esos colectivos lo hacen por la afinidad de ideas o por el convencimiento de que la visión para hacer gobierno es coincidente con su comprensión, sobre la manera en que se debe ejercer la tarea gubernamental. Diríamos que esto es lo ideal y lo correcto. Empero la realidad, que es más rica que la forma de pensarla, expresa radicalmente lo opuesto. De allí entonces, el hecho cierto, en el sentido que muchos de los que acceden a los partidos políticos lo hacen por un sinnúmero de razones que, precisamente no son las ideológicas. Esto, desde luego deriva en un individuo sin formación, sin conocimientos de los principios y filosofías del colectivo, y lo peor aún, con la convicción de que el partido es la vía para resolverle un sinnúmero de problemas o para lograr una posición pública. Es más-en algunos casos- lo entienden como una coraza protectora, ante cualquier desmán, o ante una conducta ilegal o irregular en el ejercicio de un cargo. Pero, por otro lado, el mismo partido político con una comprensión equivocada, siente que su fortaleza está en lo cuantitativo y no lo cualitativo, y apuestan con desesperación al número de miembros, descuidando la tarea de formación y de orientación como fundamentos de una adecuada educación política. Es esto, en parte, lo que ha llevado a los partidos políticos en Panamá, ha convertirse en colectivos ideológicamente artificiales cuya finalidad es la de activarse electoralmente de manera coyuntural, y a no ser vehículos legítimos de opinión, de consulta, de discusión y de propuesta. Así, entonces, la fortaleza del partido está en la consistencia ideológica de sus miembros, no en el peregrino argumento de ser el más grande en razón del número importantes de miembros que posea. Este es el caso del pluriideológico y pluriclasista PRD, el “más grande” numéricamente hablando, el cual asiste a una desbandada —como nunca antes vista— de sus miembros, lo que es revelador de debilidad, más que de “fortaleza”, y de una inconsistencia de sus miembros —muchos electos— que han preferido abandonarlo para adicionarse de —manera oportunista— al poder político en procura de beneficios. La respuesta perrediana a este hecho calificado como “piratería política”, expresa preocupación, impotencia, pero además es revelador de las falencias, la inconsistencia ideológica, y el descuido de las bases, las que han sido útiles para los propósitos electoreros, y las que malamente han aprendido , que lo que importa es estar donde se le pueda dar.

El asunto de la “piratería”, está en el hecho, que se compra a quien se quiere vender, y parecería que bastantes se han convertido en sujetos de crédito. Ahora bien, la “piratería política”, como comportamiento político pudiera no ser ético, empero reproduce fielmente las misma prácticas de los que hoy la reniegan, las cuales constituyeron parte sustancial de sus comportamientos.

*Docente universitario Jorge101@cwpanama.net