19 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

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Si has sido víctima de humillaciones en los últimos días no te asombres ni te asustes, estás pasando por el horno de fuego, Dios te está...

Si has sido víctima de humillaciones en los últimos días no te asombres ni te asustes, estás pasando por el horno de fuego, Dios te está refinando porque quiere hacerte una mejor persona.

Si has decidido servir al Señor, prepara tu mente y tu corazón para enfrentar grande pruebas. Mantén la fortaleza y no te llenes de temor ni de angustias en los tiempos de adversidad y de dolor, aférrate y humíllate ante Dios que El a su tiempo, al final te exaltará.

“Porque no hay nada imposible para Dios”, (Lucas 1:37).

Todo lo que te sobrevenga, por muy duro y difícil que sea, acéptalo, y en las humillaciones, sé paciente.

Dios sigue trabajando en tus emociones, haciendo de ti un hombre de una fe inconmovible. Porque en el fuego se purifica el oro, y los que agradan a Dios, en el horno de la humillación se hacen seres más grandes, con la capacidad de conquistar el mundo y atraer los corazones heridos hacia los brazos de Dios. Confía en Dios perpetuamente y El te ayudará, endereza tus caminos y espera en él. Dios siempre brinda alivio inesperado y fuerzas extraordinarias en medio de las pruebas. Confía en Dios y no te des por vencido, que el Señor a su tiempo llenará tu vida de su amor inmensurable, de su gozo eterno y de su misericordia que se renueva día a día. ¡No serás avergonzado! No pierdas la esperanza, El Señor es compasivo y misericordioso, perdona todos tus errores y pecados y te rescata del hoyo de la aflicción en tiempo de desgracia. En los momentos difíciles y de densa oscuridad no te impacientes, ora sin cesar y espera confiando en la providencia divina, su consuelo y ayuda estarán a tu lado. !No te turbes no tengas miedo! Abrázate íntimamente al Señor, y espera a que pase la tormenta. !No te rindas nunca! Aunque nadie crea en ti, aunque todo esté oscuro y las circunstancias operen en tu contra, recuerda que después de la noche vuelve el día, y después de la tempestad, se despunta la bonanza y la calma. Por todo eso, no te alegres demasiado en la prosperidad ni te dejes abatir en la adversidad mantén el equilibrio en el corazón. Empero nunca olvides de que Dios tiene control de todas las cosas, de lo invisible y posible, de lo invisible e imposible.

Dios te bendiga,

*Periodistaaquilinoortega14@hotmail.es

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