República Dominicana apuesta por el cobre como pilar de una minería sostenible

  • 27/01/2026 00:00
Con exportaciones mineras históricas y una estrategia regulatoria más estricta, el país reposiciona el sector como eje de crecimiento, sostenibilidad ambiental y desarrollo social en el contexto de la transición energética

La República Dominicana está reconfigurando su estrategia minera en un momento en que los minerales críticos han adquirido un valor central para la economía global.

El cobre —junto al oro y la plata— se consolida como uno de los pilares de un sector que busca equilibrar crecimiento económico, protección ambiental y legitimidad social, en un territorio limitado y de alta densidad poblacional.

El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, ha señalado que la minería concentra más del 40 % del valor total exportado, consolidándose como un componente estratégico de la economía dominicana.

Más allá de su peso en las exportaciones, el cobre ha ganado relevancia por su papel transversal en la transición energética. Redes eléctricas, sistemas de transmisión, energías renovables y tecnologías limpias dependen de este metal, lo que ha colocado su explotación en el centro del debate sobre desarrollo sostenible.

“No hay transición energética sin minería”, subrayó Santos, al destacar que los minerales estratégicos son indispensables para la electrificación, la movilidad sostenible y la expansión de las energías renovables.

En ese contexto, explicó que en los últimos años se ha fortalecido la matriz energética nacional, con una capacidad renovable proyectada en torno a los 2,800 MW, creando un entorno más competitivo y confiable para la inversión productiva.

“El crecimiento económico del país está estrechamente vinculado al desarrollo energético. Si hablamos de proyectos de alto valor agregado, como los semiconductores, la minería sostenible o los centros de datos, todos dependen de una matriz energética sólida, confiable y moderna”, expresó el ministro.

Según el World Resources Institute, el cobre es uno de los minerales más críticos para la transición hacia las energías limpias. Una aceleración de este proceso podría llevar la demanda más allá de la capacidad productiva actual, haciendo del reciclaje una vía clave para cerrar la brecha. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, el 50 % de la demanda de cobre se destinará a tecnologías limpias para 2040, mientras que la demanda global total crecería al menos 50 % hacia 2050.

Regulación, territorio y límites ambientales

Con cerca del 27.8 % del territorio nacional bajo régimen de áreas protegidas, donde la minería está prohibida, la República Dominicana ha optado por una zonificación estricta que eleva los estándares ambientales de los proyectos autorizados. Esta realidad ha reducido el margen de expansión, pero también ha impulsado una planificación más rigurosa y selectiva.

El director general de Minería, Rolando Muñoz Mejía, sostuvo que el tamaño del país obliga a una minería cuidadosamente integrada al territorio. “Somos un país pequeño en extensión, pero con una geología económica envidiable, lo que exige responsabilidad y planificación”, señaló Muñoz Mejía en el foro Empleo sostenible: sinergia entre minería, medio ambiente y desarrollo social, realizado el 12 de noviembre de 2025, con la organización de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap),

Uno de los debates más sensibles ha sido el uso del agua. Las autoridades dominicanas sostienen que la minería metálica consume alrededor del 2 % del recurso hídrico nacional y opera bajo esquemas de recirculación que permiten reutilizar el agua hasta diez veces, en contraste con otros sectores productivos de mayor consumo.

“El agua que va a la industria agrícola no se recicla, pero la que va a la industria minera se recicla hasta diez veces. Es económico tratarla; no la desperdiciamos, la reutilizamos por lo menos diez veces en cada caso”, subrayó Muñoz, destacando además la diversificación de la economía dominicana, que incluye un importante desarrollo turístico, zonas francas industriales y sectores productivos como el cemento, con seis cementeras en operación en el país.

Datos proporcionados por el consultor empresarial, René Quevedo, revelan que República Dominicana es el principal destino para Inversión Extranjera Directa (IED) en Centroamérica y el Caribe (2022-2025). El país caribeño, señaló, atrajo entre $4 mil y $5 mil millones en el 2025, concentrados principalmente en turismo, zonas francas, manufactura, minería y energías renovables.

Destacó que esta confianza en el clima para la inversión privada ha tenido un dramático impacto sobre el empleo, generando 381 mil nuevos empleos entre abril 2023 y septiembre 2025 (2.5 años), un aumento del 8 % en un período de dos años y medio, así como un aumento del 7.9 % en las recaudaciones fiscales en el año 2025 en relación al 2024.

Minería, agricultura y cohesión social

A diferencia de otros países productores, la minería de cobre en la República Dominicana convive con una sólida base agrícola. Provincias como Sánchez Ramírez y Monseñor Nouel concentran tanto producción minera como agroindustrial, lo que ha obligado a diseñar esquemas de coexistencia productiva basados en el ordenamiento territorial, el manejo de cuencas y la protección de suelos.

El Gobierno aseveró que la minería no sustituye a la agricultura, sino que puede complementarla bajo reglas claras, reduciendo tensiones sociales y fortaleciendo la estabilidad económica regional.

Muñoz destacó la sinergia entre minería, medio ambiente y agricultura, citando como ejemplo el río Yuna, cuya calidad ambiental se mantiene gracias al manejo responsable del territorio. Señaló que en estas zonas agrícolas se ha logrado una convivencia armónica entre las actividades productivas y la protección ambiental.

Indicó que en ese entorno operan los tres proyectos mineros más importantes del país: Falcondo, con más de 50 años produciendo níquel; Cormidom, dedicada a la minería subterránea de cobre, zinc y oro; y Pueblo Viejo, la mayor mina de oro y plata a cielo abierto de Latinoamérica, propiedad del Estado dominicano y operada por Barrick Gold, con una producción anual de al menos 750,000 onzas de oro y 3.5 millones de onzas de plata.

Muñoz rechazó la idea de que la minería destruye los recursos naturales o no genera valor agregado, y sostuvo que es esencial para la conservación, el suministro energético y el desarrollo económico. Subrayó que no es posible avanzar en la transición energética sin minería, ya que las infraestructuras de energías renovables, los sistemas eléctricos, los equipos médicos, los medicamentos y las tecnologías de diagnóstico dependen de recursos minerales, incluidos los minerales estratégicos y las tierras raras.

También resaltó el proyecto de reasentamiento de El Naranjo, ejecutado bajo estándares del Banco Mundial, que benefició a más de 700 personas mediante la entrega de viviendas con servicios, títulos de propiedad, infraestructura comunitaria y programas de restablecimiento de medios de vida. Añadió que se fortaleció la producción agrícola local, especialmente de cacao y limón, mediante mejoras en los precios y en el manejo de los cultivos.

Finalmente, afirmó que los países tienen el deber de conocer y evaluar sus recursos naturales como una decisión de Estado, y que la explotación minera debe traducirse en desarrollo humano, participación comunitaria e innovación. Concluyó señalando el potencial del país en minerales estratégicos, tierras raras y recursos únicos como el larimar y el ámbar.

Inversión, comunidades y licencia social

En 2025, la minería captó más de $556.3 millones en Inversión Extranjera Directa (IED), cerca del 14 % del total nacional, mientras que el sector de energía y minas concentró alrededor del 40 % de toda la IED recibida por el país. Estos flujos han reforzado la visión de la minería como uno de los principales polos de atracción de capital productivo.

El componente social se ha convertido en un eje central del modelo. En Cotuí, los procesos de reasentamiento vinculados a la expansión minera contemplan inversiones superiores a $20,000 millones de pesos dominicanos, bajo estándares internacionales, incorporando vivienda, infraestructura comunitaria y programas de restablecimiento de medios de vida. “La minería solo es sostenible si deja desarrollo tangible en las comunidades donde opera”, insistió Muñoz, al subrayar que la licencia social es tan determinante como la viabilidad económica.

Según cifras oficiales del Banco Central, el país cerró 2025 con el mayor valor histórico de exportaciones mineras, superando los $2,590 millones, un incremento de 52 % frente a 2024. El desempeño estuvo marcado por un sólido último trimestre, que aportó $825.9 millones, un 67 % más que en igual período del año anterior, de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas.

Reforma legal y visión de largo plazo

En paralelo, el país avanza en la revisión de la Ley Minera 146-71, con el objetivo de modernizar el marco regulatorio, reforzar la transparencia y dotar al sector de mayor previsibilidad jurídica. La reforma busca alinear la minería dominicana con estándares internacionales de sostenibilidad y gobernanza, en un contexto global de mayor escrutinio ambiental y social.

La Dirección General de Minería (DGM) señaló que, con los resultados en las exportaciones alcanzados en 2025, las nuevas inversiones en exploración de recursos estratégicos como cobre, zinc y tierras raras, la diversificación más allá de los minerales tradicionales y el comportamiento observado en las primeras semanas de 2026, la minería dominicana se consolida como un sector estratégico para el desarrollo nacional.

Su capacidad para generar empleo, atraer inversión extranjera y aportar recursos al Estado, según la DGM, refuerza su papel dentro de la economía, en un contexto donde la sostenibilidad, la transparencia y la eficiencia institucional se convierten en ejes fundamentales de su evolución, considerando los siguientes aspectos:

Impulsar la revisión y aprobación del nuevo proyecto de Ley Minera.
Promover la creación del inventario nacional de minerales estratégicos.
Priorizar la evaluación y recomendación de proyectos de exploración y explotación de minerales metálicos y no metálicos destinados a la construcción.
Optimizar y agilizar los trámites vinculados a las solicitudes mineras de exploración, explotación y plantas de beneficio.
Apoyar el desarrollo de proyectos de exploración orientados a la determinación de reservas de minerales de tierras raras.
Fortalecer la transparencia en la gestión de los fondos mineros y en la generación y difusión de estadísticas e información del sector.
Dar seguimiento a la ejecución de los planes de cierre de los proyectos mineros.
Ampliar la participación de técnicos de la institución en eventos internacionales, con miras a fortalecer capacidades en nuevas tecnologías de procesamiento de minerales.
Respaldar el proyecto de extensión de los límites de la plataforma continental submarina, con el objetivo de expandir y proteger los derechos de la República Dominicana en materia de soberanía y recursos naturales.

Con una agenda centrada en sostenibilidad, regulación y transición energética, la minería del cobre se perfila como uno de los ejes que definirán el posicionamiento económico de la República Dominicana en el nuevo mapa global de minerales críticos, combinando competitividad, responsabilidad ambiental y desarrollo social en un equilibrio cada vez más exigente.

Si quieres, puedo hacer una últi

Rolando Muñoz Mejía
director general de Minería
La minería solo es sostenible si deja desarrollo tangible en las comunidades donde opera”,
Lo Nuevo