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29 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Qué le pasa a Martinelli?

En días recientes se le ha acusado de autocrático y, además, de que no ha podido combatir la delincuencia.

En días recientes se le ha acusado de autocrático y, además, de que no ha podido combatir la delincuencia.

El gobierno de Martinelli es un gobierno de acción, un gobierno fuerte, no autocrático, como sí lo fueron los anteriores del PRD, y es, precisamente imprescindible que se imponga la autoridad, que es lo que más necesita nuestro alegre, confiado e indisciplinado pueblo, si es que queremos que el país marche bien.

Puedo dar muchos ejemplos de indisciplina y burla a la Ley, pero solo bastará con unas pocas que paso a relatar.

Cuatro gatos cerraban cualquier calle a cualquier hora, perjudicando a los otros 3.3 millones. Aproximadamente el 20% de los automóviles transitan con resonadores, troneras y hasta sin silenciador del todo. Con las motos el porcentaje es como el doble (40%) además, por cualquier tontería se pegan a la bocina como energúmenos y se saltan los semáforos en rojo. Cualquiera, aún a media noche y sin permisos municipales, dispara fuegos artificiales con bombas atronadoras, sin importarles los enfermos, los que descansan de su trabajo ni los turistas en los hoteles, que deberán quedar aterrorizados por tantos ruidos infernales. Tres años se le había dado a los taxis para pintarse de amarillo... y nada, hasta que se les impuso. Buhoneros y automovilistas se apoderan de las aceras, poniendo en peligro a los peatones. En los ascensores, los más ‘vivos’ llegan de últimos y se meten primero; todos quieren vivienda gratuita; nadie quiere pagar impuestos que benefician a los más pobres ni honrar sus compromisos, ni con el Estado, ni con los particulares. Tremendo trabajo costará a las autoridades del cambio poder mejorar la actitud indisciplinada de los panameños.

En cuanto a la seguridad, esto no se logra con solo buenos deseos. Los efectos de los anteriores gobiernos blandengues y permisivos están muy arraigados y muy recientes. Los negocios ilícitos son los que rinden mayores beneficios económicos, pero nunca antes había visto a la Policía actuar tan decididamente entrando a los barrios rojos y allanando moradas de delincuentes, inclusive y muy a menudo, con la presencia y supervisión del propio director Pérez.

Sabemos muy bien que la represión es apenas una de las formas de atacar la delincuencia, pero es la más fácil e inmediata. Conjuntamente se deberá mejorar las cárceles, instruir y educar a los delincuentes, incluyendo abrir las cocinas carcelarias en donde aprenderán a cocinar, pero, sobre todo, iniciar este programa en las propias escuelas, muchas están en manos de maestros incapaces e irresponsables. Hay que cambiar las leyes que le restan a los maestros toda autoridad. Iniciar programas agrícolas para que los presos trabajen y aprendan en el campo. Talleres de todos los oficios. Campos deportivos, poner a los que quieran a limpiar y mantener áreas públicas y, sobre todo, darles asistencia psicológica para determinar cuáles tienen posibilidades de resocialización. Estoy seguro de que expertos en este tema tendrán muchas otras alternativas.

Como verán, esto no es tan fácil, requiere mucha inversión en dinero y en recursos humanos y en tiempo; por ello, el presidente ha pedido un plazo de tan solo tres años para lograrlo.

Resumen: Ni existe prepotencia de parte del presidente ni se ha perdido la lucha contra el crimen, todo lo contrario, estamos empezando a ganarles.

*Empresario.jcorream@cwpanama.net