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11 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Échale la culpa de todo a Bosco

Si hay una persona en este país que carga culpas propias y ajenas casi como en camiones de basura, incluso más que su homólogo en cuanto...

Si hay una persona en este país que carga culpas propias y ajenas casi como en camiones de basura, incluso más que su homólogo en cuanto a nomenclatura, San Juan Bosco, es el alcalde del distrito capital, Bosco Ricardo Vallarino.

El otrora intérprete y ganador del éxito televisivo ‘Bailando por un sueño’, a pesar de tener dos pies izquierdos, es a juicio de los entendidos en materia política el responsable de todos los males y vicisitudes del ‘Gobierno del Cambio’.

El reconocido locutor y presentador de televisión, llegó a la comuna capitalina por la puerta de atrás, aquejado por las acusaciones de haber renunciado a la ciudadanía panameña y con una experiencia en el acontecer político, casi nula.

La aparición repentina de un misterioso maletín en los terrenos de su principal adversario, lo oxigenó y obtuvo el triunfo.

Su propuesta de un gran cambio denominada ‘Plan B’, adornada con principios de honestidad y que incluía el combate al robo en las escuelas, una canasta básica a precios bajos y de una ciudad limpia en cada barrio, encandiló a propios y extraños.

Luego una aplanadora legislativa oficial se encargó de hacer lo demás. Ahora los mismos que lo llevaron al trono lo quieren regresar a la pista de baile. ¡Señores, ustedes crearon el monstruo!

Luego de atravesar el fragoroso camino de espinas de las elecciones generales del 2009, Bosco accede al Municipio de Panamá, donde en realidad empieza su verdadero calvario, acrecentado por el calor infernal del fuego amigo y enemigo.

Bosco no tuvo una Navidad feliz. La idea de realizar una ‘Navidad de ensueño’ en la Cinta Costera retrotrayendo la celebración del ‘Nacimiento del Niño Dios’ de otras culturas a Panamá, presidida por la emisión de un cheque para un viaje de su concubina, le convirtió en mueca la celebración, luego de un cuestionamiento casi general de la opinión pública.

A partir de allí, Bosco se convirtió en un náufrago en el inmenso y desconocido mar municipal. A pesar de haber descubierto una casa de cita, donde los principales clientes por esas ironías de la vida, eran del PRD, su imagen pública se fue deteriorando cada vez más al tiempo que los amigos se diluían.

Se peleó una y otra vez con un incansable y terco PRD liderado por el representante ‘Patacón’ Ortega, se divorció políticamente de Roxana Méndez, provocando la rechifla de uno de sus principales mentores, Ricardo Martinelli.

Desde entonces, el jefe de la Comuna Capital, no ha tenido un día de descanso. Tiene problemas con la recolección de la basura, la magistral iniciativa ‘Pelea por tu Beca’ y lo peor y más grave es que ha perdido el cariño de griegos e italianos.

Bosco, es culpable de la eliminación de Brasil y Argentina de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, del fracaso de Irving Saladino en el pasado Mundial de Atletismo y de los supuestos escándalos de corrupción en el FIS, la ANAM y el MIDES, del abucheo del presidente y sobre todo del fracaso del Censo de Población y Vivienda del 2010.

¡Señores políticos, échenle la culpa a Bosco! Si quieren seguir siendo hipócritas y escondiendo su incapacidad para sacar el país hacia delante.

¡Señores políticos, échenle la culpa a Bosco! Para justificar su fracaso como encargados de la Cosa Pública, para mantenerse arrogantes en lugar de ser humildes y aceptar que equivocarse no es el final del camino.

Señores políticos, reconozcan sus errores y maduren, el rectificar y pedir perdón no es un signo de debilidad y humillación, sino de grandeza.

Señores políticos, el reconocer sus errores les abrirá un montón de puertas que se convertirán en la clave del éxito y la felicidad eterna en su presente y futuro.

Y la próxima vez que quieran culpar a Bosco de todos los problemas de este país, mírense antes al espejo.

*PERIODISTA.