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16 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

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Entrevista a un corrupto

Fue fácil encontrarlo, aunque me hizo pensar que a lo mejor no aceptaría la entrevista. Le expresé que se trataba de una investigación c...

Fue fácil encontrarlo, aunque me hizo pensar que a lo mejor no aceptaría la entrevista. Le expresé que se trataba de una investigación cuyo único objetivo era llegar a comprender y entender el porqué de la conducta de un corrupto. Con esta explicación accedió al interrogatorio: —¿Se considera un corrupto?

—Sí.

—¿Por qué?

—Lo que poseo lo he ganado haciendo favores. Primero empecé con poco y con mucho miedo. Pero, luego te habitúas al dinero fácil. La gente te busca, te conoce y sabe hasta dónde puedo llegar.

—¿Por qué se hizo corrupto?

—La gente te lo permite. Se desespera porque hay muchos pasos a seguir, muchos papeleos de por medio. Y yo en poco tiempo le facilito las cosas. El panameño es agradecido. Soy profesional, tengo una maestría y siempre quise ganarme la vida con un oficio decente, pero no encontré ninguno que me gustara y estuviera bien pagado. Así que, decidí que la corrupción era el trabajo ideal. Pero oiga, yo soy un corrupto con principios.

—¿Con principios? ¿Cómo así?

—Sí, empiezo y no termino nunca. Solo si me pillan y me meten a la cárcel.

—Ah, ahora entiendo. ¿Y cuál es el tipo de corrupción que más le gusta?

—Me gustan mucho la malversación de fondos públicos y la infidelidad en la custodia de documentos, aunque también hago mis tanteos con el tráfico de influencias.

—¿Y cuándo va a solicitar un trabajo decente?

—¿Decente? El mío, lo es. Ayudo a los que vienen a mí. Depende del trabajo. Tengo una familia a quien alimentar. Además, dejar la vida tan holgada que tengo y a mi edad, no creo que lo haría. Tengo tres hijos en una escuela privada. Mi esposa no trabaja. Tengo bienes que no los dejaría por nada. Vivo una vida bastante cómoda. Ya estoy hecho.

—¿Si uno de sus hijos de adulto quiere ser corrupto como usted, qué le diría?

—Pues, que si eso es realmente lo que quiere, que tenga cuidado. Que es necesario que se prepare bien. Que esta es una profesión que es muy ingrata si no lo hace de forma correcta.

—¿Por qué ingrata?

—Pues mira, no tienes más que leer los periódicos. Los corruptos somos unos de los profesionales más denigrados por los medios de comunicación y, por los muy moralistas.

—¿Un corrupto nace o se hace?

—Yo creo que se hace. Los genes ayudan también, creo. Mi padre me enseñó algunas cosas cuando muchacho para que no fracasara en los exámenes. Recuerdo que en varias ocasiones pude conseguir, bueno, más bien robarme, el examen de la maestra un día antes de hacer la prueba. Mi padre se las sabía todas.

—¿Cómo le gustaría que lo recordaran?

—Como aquel que quiso ayudar a los desposeídos.

—¿Desposeídos?

—Claro, a los que no tienen influencias o no tienen quien los ayude en una transacción y se desesperan. Tú eres psicóloga. Eso causa stress y el stress te enferma. Estoy muy orgulloso de lo que hago. Me estás haciendo muchas preguntas y prefiero no continuar.

—Gracias, para mí han sido suficientes. (Entrevista realizada hace tres años).

Este interrogatorio me sirvió para elaborar el perfil de un corrupto. Veamos:

El corrupto novato o principiante: Se le puede describir como un joven emprendedor con ganas de comerse al mundo, pero sin ningún proyecto que valga la pena y termina en el mundo laboral como un empleado más. Transcurre el tiempo y el salario no ha de ser el que le cubra sus necesidades materiales. Eso lo convierte en el típico empleado que se vende diariamente por unos reales; no le importa si le pasan los cinco o diez o el regalito, el cafecito al final del día le sirve, el sistema burocrático le ayuda. Los novatos o principiantes en el mundo del soborno y las coimas suelen atemorizarse ante la perspectiva de introducir cambios grandes en su vida. Está en pleno desarrollo y —como el hábito hace al monje— sin pensarlo llega a transformarse en:

El corrupto afanoso: Es ambicioso e incansable. Probó el botín y le gustó y no hay quien lo pare. Sabe que se requiere de un mínimo esfuerzo, eso sí, que le genere beneficios cuantiosos. Sus víctimas le conocen. Le es fácil. No descansa, sigue moldeando su figura para erigirse en:

El corrupto profesional: Ya está realizado. De la noche a la mañana posee bienes ostentosos y hay un encantamiento por exhibirlos ante los ojos de los demás. Los hombres de bien suelen criticar su afán desmedido. Esto, no le importa.

Próxima entrega: Cómo nace un corrupto

*ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.