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23 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Tapón del Darién

Los panameños nos oponemos a la apertura del Tapón del Darién. Los motivos sobran en la mente del pueblo común y de los expertos, por la...

Los panameños nos oponemos a la apertura del Tapón del Darién. Los motivos sobran en la mente del pueblo común y de los expertos, por la poca seriedad que le han dado nuestros gobiernos al cuidado del ambiente en otros lugares del país. Eso nos hace tener una amplia idea de lo que podría ocurrir en Darién si se abre una carretera por allí.

Colombia no ha sido capaz de resolver sus horripilantes problemas internos, ha perdido el control de partes de su territorio, ante el avance de la guerrilla y el narcotráfico. Sus problemas sociales son enormes. Realmente lamento la situación del hermano país, por sus caóticas consecuencias, pero Darién se convertiría en otro espacio más controlado por los narcoinsurgentes, los paramilitares y delincuentes comunes.

Vivimos una etapa de violencia, sin precedentes, en nuestra historia patria y los criminales colombianos tienen mucho que ver con eso. La prostitución como modus vivendi se ha incrementado, como forma ilegal de ganarse la vida, de las personas que huyen de los males que aquejan a Colombia. El incremento en el paso de la droga proveniente de los vecinos, debería ser un suficiente disuasor para decirle no al proyecto, sin embargo, enumeraré algunos más:

Sería una condena a la biodiversidad de una selva rica y frágil. La carretera atraería más colonos panameños y colombianos, los cuales destruirían los bosques, sembrarían cultivos (muchos de ellos ilícitos), con la caza se extinguirían cientos de especies, muchas de ellas endémicas (es decir, únicas en el lugar), los terratenientes se apropiarían de las tierras de las comarcas indígenas, los cuales tendrían como opción volverse sus siervos o emigrar a las grandes ciudades en donde terminaría definitivamente su cultura y engrosarían los índices de pobreza del país. Por otro lado, por ella seguirían pasando y de manera multiplicada, el narcotráfico, los ilegales y la violencia.

Algunas de las propuestas sugieren que la carretera o autopista pueda ir bordeando por el Oriente o el Occidente de Panamá hasta Colombia. Si va por el Occidente, la vía sería más larga y entraría a regiones vírgenes de la selva de ambos países, hasta el centro del Chocó (Alto Baudo al Sur de Quibdo), que es donde se conectaría a un carreteable (vía sin asfaltar) para conectar ya al resto de América. Si va por el Oriente (lo más conveniente), podría ir desde el Tigre en Panamá, hasta Ungia en el Uraba colombiano; pero esta posibilidad tendría que ser bien revisada, porque esta si atraviesa todo el tapón del Darién, perjudicando mucho la zona. Aparentemente, construir la carretera más al Norte sería la forma menos perjudicial para el país. Otros apelan a que sea un proyecto de la ONU, con garantía y protección internacional tanto ambiental, como económica.

Sigo oponiéndome a su construcción, pienso que las pérdidas son superiores a las ganancias que podría traer este proyecto para el país. En todo caso, nada menor a un referéndum debería ser la base sobre la que se tome cualquier decisión.

*EDUCADORA.