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02 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Periodismo... en amenaza latente

De un tiempo para acá la profesión de periodista ha retrocedido en el tiempo, pues, se ha convertido en un eslabón vulnerable dentro de ...

De un tiempo para acá la profesión de periodista ha retrocedido en el tiempo, pues, se ha convertido en un eslabón vulnerable dentro de la sociedad. En este inicio del nuevo milenio el periodista ha pasado a ser más noticia que recolector de la misma.

Los conflictos bélicos en Medio Oriente, las guerras de los carteles de la droga, los regímenes totalitarios o autocráticos siempre han tomado como primera víctima a los periodistas. Asesinatos, secuestros, intimidación, desapariciones, etc., son las herramientas que se usan para tratar de que nos se difundan los hechos.

Nuestro país no escapa a esos abusos de los derechos humanos desde entes privados, que, a través de sus voceros, dicen que ‘todos’ los periodistas de un medios son coimeros, hasta los llamados a respetar y cumplir la Constitución y leyes de este país, es decir, los funcionarios públicos.

La administración de turno en el Órgano Ejecutivo inició su gestión sumando a sus filas a diversos colegas en su mayoría de medios televisivos, para que se encargaran de la divulgación de su gestión, algunos con algo de experiencia en dirigir oficinas, otros no, la gran mayoría no tiene idea de lo que es la administración pública.

Para colmo de males, el encargado principal de la coordinación de toda la divulgación es una persona neófita en el manejo de prensa y quien ha encabezado el aparato represor en contra de los periodistas.

Desde mi punto de vista (y puedo estar totalmente equivocados), la publicidad estatal es usada igual que lo hicieron otras administraciones gubernamentales, a su discreción, premiando a sus seguidores y castigando a los que no estén de acuerdo con lo que hace o haga el gobierno. Pero esta administración llevó la consecución de publicidad un paso más allá y así lo señaló el presidente ‘no sé por qué critican las compras directas, si ellos no dijeron nada cuando se le contrató un millón de dólares en publicidad sin licitación’. La idea original es buena, tratar de contratar directo con medios, buscando mayores descuentos y difusión de los avisos gubernamentales; sin embargo, todo quedó prostituido al ser emitido ese comentario presidencial, que lo que busca es casar el pago por silencio o protección en los medios.

Pero no todo ha sido por plata contra los periodistas —que somos unos ‘coimeros’, según lo dijo el ministro en ese entonces de Gobierno y Justicia—, los calificativos van acompañados por amenazas como ‘tú también tienes mamá’, demandas que no proceden de calumnia e injuria, otras frases como: ‘¿qué te estás fumando?’, ‘son unos bochinchosos’, ‘desinformadores’ y lamentablemente ya se pasó de las amenazas verbales a las retenciones, vejaciones y la aplicación selectiva del pele-police, otras acciones intimidatorias son las llamadas a los directivos de medios, citas a reunión en el palacio de gobierno, llamadas en medio de programas para refutar informaciones, despidos de periodistas de los medios estatales por publicar noticias verdaderas, etc.

Toda esta estrategia de guerra contra los periodistas la estamos viviendo aquí en Panamá. Mientras los colegas de Colombia, Venezuela, México (por mencionar algunos) están dando sus vidas por difundir los hechos que genera la violencia que viven estas sociedades, acá se está tratando de llegar a lo mismo usando, por ahora, otros medios, pero que buscan el mismo fin, conculcar el libre ejercicio de la profesión de periodista.

*CANDIDATO A PRESIDENTE DEL COLEGIO NACIONAL DE PERIODISTAS / NÓMINA INDEPENDENCIA E INSTITUCIONALIDAD.