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01 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La Ley de Esterilización

Mi reconocimiento a los honorables diputados Blandón y Adames por la iniciativa de presentar un anteproyecto que deroga la Ley 48 de 13 ...

Mi reconocimiento a los honorables diputados Blandón y Adames por la iniciativa de presentar un anteproyecto que deroga la Ley 48 de 13 de mayo de 1941, ‘ley que permite la esterilización’ de las mujeres y establece limitaciones al derecho de las mujeres a decidir sobre el número de hijos y su espaciamiento. No obstante, no dice nada acerca de los hombres, que pueden esterilizarse sin limitaciones. Recordemos que los particulares pueden hacer todo lo que la ley no les prohíbe. Esto, por supuesto, es inconstitucional. (Aunque si fuera por mí, obligaría a esterilizarse a más de cuatro hombres irresponsables, que hacen los hijos, pero no los mantienen).

Esta ley hace tiempo pasó a ser un ripio. Cuando fue promulgada en 1941 ni siquiera se reconocía que la mujer tenía derechos humanos ni ciudadanos —no tenía derecho al voto. Como el Derecho cambia con la evolución de la sociedad, posteriormente esta Ley fue derogada implícitamente, cuando se promulgó el Código de la Familia, que consagró este derecho en el numeral 3 del artículo 582, así como por la Ley 4 de 22 de mayo de 1981, por medio de la cual Panamá ratificó la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), en el literal e. del artículo 16. También fue objeto de un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por las licenciadas Mariblanca Staff, Gilma De León y la suscrita, que está pendiente de decisión por la Corte Suprema de Justicia.

Quedé pasmada cuando vi los comentarios por televisión y alguien opina que la ley ‘debe ser consultada’. Una ley ya derogada por otras leyes, por el tiempo y por la Constitución, ¿debe ser consultada? ¿Y por qué no consultaron la ‘Ley Chorizo’, que pisa innumerables callos y ha traído muerte y desolación, sino que la pasaron en una madrugada?

Un pastor evangélico, Biblia en mano, comentó que la ley ‘iba en contra de la religión’. ¿Cómo es posible que el o la periodista que lo entrevistaba no le preguntara a qué religión se refería? Alguien tiene que informarle a este pastor que, primero, no vivimos en un país confesional, sino en uno laico; segundo, que existen muchísimas religiones distintas, por lo que él no es dueño de la verdad absoluta; y tercero, que nadie va a obligar a ninguna de las creyentes en ‘su’ religión a esterilizarse. Pueden tener veinte hijos, si quieren.

El otro comentario me dejó muy triste. Una joven de 18 años sostiene que ella es mayor de edad, pero no tiene la madurez para decidir sobre su propio cuerpo. ¿Es posible? ¿Y cómo sí tiene la madurez para votar y ejercer todos los otros derechos que le son propios? Es claro que en nuestro país falta mucha capacitación en derechos humanos de las mujeres y mucho sentido común. Lo primero se puede suplir con capacitación a todos los niveles y todas las comunidades. Para lograr lo segundo, pues, no sé...

*ABOGADA Y FEMINISTA.