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26 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La oposición en tiempos de aprobación

O ponerse: 1.- Exponer razones contrarias a una idea o un proyecto; 2.- Poner un obstáculo para impedir una acción. En política, son con...

O ponerse: 1.- Exponer razones contrarias a una idea o un proyecto; 2.- Poner un obstáculo para impedir una acción. En política, son considerados partidos de oposición aquellos que no forman parte del gobierno, bien por no haber estado en una alianza ganadora o bien por salirse de la misma en algún momento. Sin embargo, no hay que confundir el rol de los partidos en oposición. No significa que un partido por ser de oposición deba oponerse a todo lo que proponga el gobierno de turno. Simplemente el partido en oposición está en libertad en cada instancia de aprobar o criticar una acción de gobierno, a diferencia de los partidos del gobierno que lamentablemente tendrán siempre que aprobar o guardar silencio en caso de no estar de acuerdo con alguna medida ya aprobada.

El PRD, en oposición, tiene que tener claridad de estos conceptos. Algunos miembros piensan que no se está haciendo un verdadero trabajo de oposición, pero dejan de entender que el actual mandatario y su gestión tienen 69% de aprobación popular, lo que implica que de criticar todo lo actuado estaríamos chocando con ese 69% de la población que aprueba la gestión. La estrategia debe ser otra. Claramente el gobierno de Ricardo Martinelli proyecta positivamente al actual presidente, pero sabemos que no hay reelección en Panamá. Por lo tanto, en el 2014 tendrán los oficialistas que proyectar un candidato que pueda sumar la popularidad directa del presidente Martinelli, algo altamente improbable. Es decir, aun llegando a finalizar con 70% de aceptación su gestión, el candidato que lo reemplace no tendrá ese mismo porcentaje.

Para la oposición, lo importante es ir descalificando posibles candidatos del oficialismo, de forma que el electorado en las próximas elecciones, aun satisfecho de la gestión actual, no vote por su continuidad, basado en el cambio de director. Muchos se han ido descalificando solos, con una gestión pobre en carteras ministeriales y diputaciones. Otros tienen que ser expuestos por la oposición mostrando sus insuficiencias y debilidades. Ciertamente un gobierno que da 100 a los 70, becas universales, útiles escolares, aumentos a jubilados, aumentos a educadores, aumento a policías, gozará de popularidad. Pero, ¿quién la capitaliza? El presidente actual, no su partido, no su vicepresidente, no sus ministros. Mientras todas las cuñas del Estado terminen en voz de Ricardo Martinelli y con su sello, solo él capitaliza la gestión.

Ese error lo vivió el PRD con un gobierno popular y que terminó con aprobación alta a Martín Torrijos, pero la popularidad y aceptación de Torrijos no pasó a las manos de la candidata Herrera ni siquiera a los diputados PRD. Hoy el partido puede capitalizar el mismo error cometido ahora por quienes lo reemplazaron en el poder. No se deben atacar programas populares ni atacar medidas sociales positivas, pero sí hacer el trabajo de oposición debilitando figuras del gobierno que mañana serán candidatos a alcaldes, diputados y presidente.

Por otro lado, lo más importante para el PRD en estos momentos es lograr la unidad. Algunos creen que es positivo que recorran medios y el país aspirantes a candidaturas presidenciales. Creo que es un gran error, lo que deben hacer si quieren proyectarse es formar parte del equipo oficial de vocería y actuar según líneas del CEN y del partido. Ya en algunas redes sociales vemos los ataques personales que tanto daño nos hicieron en el 2009, y estamos a cuatro años de la elección. Faltan por darse los congresos de la Juventud, del Frente Femenino, del frente Empresarial y Frente de Profesionales, aparte de la elección del nuevo CEN previo a las primarias. Es triste que algunos miembros piensen más en su futuro que en el futuro del partido, más en su opción que en la opción del partido. En lugar de unirnos y trabajar juntos con la dirección del partido para definir estrategias, aplicar tácticas y proyectar al partido, prefieren salir a vender su capacidad de dirigir la nación.

Lo que requiere el PRD es un baño del pasado, cuando los economistas producían análisis de las medidas que el gobierno de turno tomaba y se entregaba a los voceros, cuando una comisión estudiaba las leyes y preparaba a los voceros, cuando se recorría el país para actualizar a los dirigentes naturales. El PRD de ayer, seguro ganaba en el 2014. El de hoy, dependerá de sus miembros.

*INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.