Temas Especiales

27 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La mafiocracia niega lo obvio

Los preceptos filosóficos suelen señalar que la realidad emerge independientemente del nivel de conciencia que tengamos de la misma. Par...

Los preceptos filosóficos suelen señalar que la realidad emerge independientemente del nivel de conciencia que tengamos de la misma. Parafraseando, en Panamá, la realidad emerge por encima de los millones de dólares en publicidad que destina el gobierno de Martinelli. Lo que hoy empieza a salir a cuentagotas en medios de comunicación social, es una verdad que los panameños conocemos porque la vivimos diariamente.

Desde que arribó Martinelli a la Presidencia hemos denunciado su gestión represiva y de persecución contra las organizaciones del movimiento social y las comunidades, situación que ahora aparece en diarios extranjeros. Se trata de The Wall Street Journal, que se pregunta ‘si él quiere, como lo prometió, convertir a su país en la primera economía de mercado o si lo que busca es aumentar su propio poder’ y del Time Magazine, que recoge ‘Martinelli está jugando a ser el hombre fuerte’, calificativo que se le adjudicó al ex dictador Noriega. Si nos atenemos a la masacre de Changuinola, las respuestas a estas interrogantes están más que resueltas.

No satisfecho con la masacre de Bocas, Martinelli, desconoció los acuerdos firmados en la mesa sobre la Ley 30, en materia de las modificaciones a la Ley Orgánica de la Policía, la cual fue aprobada por el Legislativo, garantizando impunidad a los policías y que éstos pueden excederse en el uso de la fuerza. Esta maniobra del Ejecutivo es una falta a los acuerdos, por lo cual el Colegio de Abogado y CONUSI — Frenadeso demandaremos ante la Corte Suprema de Justicia este nuevo atropello.

Ello obedece a que todos los informes sobre los hechos de Bocas revelan la violación de los derechos humanos por parte del gobierno. No solo fueron los informes de los organismos de derechos humanos de la Defensoría del Pueblo, de las misiones sindicales (ICM y de la Caravana Internacionalista), sino que ahora un informe de una Comisión Investigadora creada por el Ejecutivo es rechazado por Martinelli, por llegar a las mismas conclusiones. Es que la barbarie cometida no puede ser ocultada por nada ni por nadie.

Pero el irrespeto a los pueblos originarios sigue. Se impuso un proceso electoral al pueblo Ngäbe Buglé, violentado la independencia del mismo. El Tribunal Electoral desconoció 518 años de costumbres y tradiciones. Pero la dignidad de los pueblos originarios sigue latente, ‘el 80% no acudió a los centros de votación’. La decisión está tomada, la dirigencia indígena no acepta imposiciones.

La realidad sigue saliendo. El informe divulgado por la organización Transparencia Internacional, señala que Panamá se mantiene como uno de los países con peor índice de percepción de corrupción.

Por otro lado, el gobierno insiste en publicitar el éxito económico de su gestión, crecimiento del 5.2% del IMAE y proyección de la tasa de crecimiento del PIB del 7%. ¿Quién se queda con esta riqueza? El cacareado crecimiento económico, del cual se ufanan éste y los anteriores gobiernos, es un crecimiento sin equidad, como lo demuestra el último Informe sobre la Desigualdad del PNUD. Panamá ocupa el noveno lugar en el deshonroso ranking de la desigualdad social.

Una de las conclusiones más preocupantes del informe es que uno de los principales obstáculos para romper con la tendencia a mayor desigualdad en la sociedad es el sistema político: ‘... en especial a las modalidades de representación política. Los mecanismos de toma de decisiones y las formas en que se agregan los intereses de los distintos grupos pueden resultar en la persistencia de la desigualdad o, al menos, dificultar su reducción’.

Este tema fue planteado y debatido por Frenadeso en su II Congreso Nacional, celebrado el año pasado bajo el lema ‘Construir Poder Popular para democratizar la sociedad panameña’. De allí la necesidad de impulsar los esfuerzos para crear las condiciones para la autoconvocatoria por parte del pueblo de una Asamblea Constituyente Originaria con plenos poderes, que funda una nueva República y de allí, también, la necesidad de construir un instrumento político electoral.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI — FRENADESO.