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14 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Calidad de vida y gestión de gobierno

Hace una década ya se escuchaba el convertir a Panamá en un centro internacional de servicios logísticos. Durante la pasada administraci...

Hace una década ya se escuchaba el convertir a Panamá en un centro internacional de servicios logísticos. Durante la pasada administración gubernamental se iniciaron los trabajos de ampliación del Canal de Panamá, considerada la ‘obra de infraestructura más importante de la próxima década en América Latina’.

La obra tiene como objetivo sostener la competitividad de la vía, al ampliar su capacidad para captar la demanda del mercado internacional de buques con alto tonelaje, como los Post—Panamá. Acción que según los entendidos deberá asegurar un creciente y permanente aporte de beneficios a la sociedad, mediante su contribución al erario.

En el mismo orden de ideas, la actual gestión de gobierno delineó en su plan estratégico 2010—2014 un ambicioso conjunto de propósitos, que contemplan el desarrollo de áreas importantes en la actividad económica, como logística, agricultura y servicios financieros, para mejorar la rentabilidad en términos de crecimiento económico y generación de empleo.

Durante los últimos cinco años, con el crecimiento económico reflejado por nuestro país se ha incrementado la migración extranjera de inversionistas, turistas y jubilados de alto poder adquisitivo, lo que ha encarecido el costo de vida para los nacionales, primordialmente en el área metropolitana y las principales urbes del país.

De hecho se puede observar la proliferación de construcciones de lujo (hoteleras, comerciales y residenciales), complejos turísticos, restaurantes y marinas (como el Paseo de Amador, donde atracan suntuosos yates).

Aunado a este escenario, la tasa de inflación, que habitualmente fue baja, se aumenta, debido a diversos factores (externos e internos), destacando entre ellos, las devaluaciones sufridas por el dólar, frente a otras monedas, lo que encarece el costo de nuestras importaciones, por usar el dólar como moneda de curso legal.

Nuestra extrema dependencia de las importaciones, sobre todo en productos del petróleo, cuyas fluctuaciones y precios elevados en el mercado internacional, unidos a la especulación del mercado nacional, sin que las autoridades pongan un alto a esta situación, elevan aún más los precios de bienes y servicios como la energía eléctrica y canasta básica de alimentos, en detrimento de los consumidores.

Dentro de esta dura realidad, el segmento de la población más fuertemente golpeado es la clase media, porque siempre se le considera atractiva para contribuir al pago de impuestos, pero rara vez se le hace justicia salarial. Mientras se realizan esfuerzos para mejorar la condición de los más pobres, el 85% de los beneficios del crecimiento económico se concentran en un reducido 15% de la población.

La situación debe llevar a nuestros gobernantes a evaluar con sensatez las decisiones a tomar y estrategias a implementar, porque el éxito de una gestión de gobierno se mide en función de una planificación acertada, la apropiada administración financiera y fiscal de los fondos públicos. Así como del desarrollo de acciones que logren mayores niveles de equidad, oportunidad y mejoramiento de la calidad de vida de la población y no de fríos indicadores que calculen la progresión de la economía.

*ECONOMISTA Y EDUCADORA.