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17 de Apr de 2021

Carlos A. Herrera

Columnistas

Pacto ético

... en nuestro caldeado medio estamos frente a un proceso electoral convertido en una batalla campal...

Pacto ético
Pacto ético

Debido a la constante alharaca sobre el Pacto Ético y las campañas sucias, que a este nivel del partido ya nos aburre, porque por un lado firman públicamente el acuerdo y por el otro lado aparecen las denuncias sobre la violación del mismo. La Iglesia Católica no deja de fustigar en su papel moderador sobre la necesidad de un comportamiento público adecuado, pero no podemos desconocer tampoco a los que han obrado de manera inadecuada y que ahora se publicitan como los mejores y salvadores de los más pobres y necesitados, mientras han hecho el ridículo público con actuaciones y que ahora apelan a la deficiente memoria histórica, cuando la desfachatez fue pública y notoria. Cuando estas cosas salen a la palestra, el ofendido invoca el Pacto Ético. 


En este juego político, dicen que se tienen que plantear las propuestas sobre lo que debemos hacer en el futuro cuando les toque gobernar, un asunto delineado en la Constitución Nacional, por lo que se debe es anunciar las estrategias para alcanzar dichos fines. Sobre estas cuestiones doctrinales en cuanto a la ética y moral que encontramos en Internet, a veces nos confunden más por la pureza que registran, porque si analizamos lo que hay en el medio y revisamos las actividades políticas, damos brincos al detectar el enredo entre lo que se dice y lo que se hace y que por supuesto, casi nunca concuerdan. 


La ética la debemos analizar dentro de la filosofía, porque es una de las tantas ramas que se estudia las cosas por sus causas, centrada en la moral como una virtud del ser humano. Imagínense esto que debemos interpretar de acuerdo a lo que convivimos. Aquí los asuntos se relacionan con los deberes del sujeto dentro de la sociedad para lograr una armonía y convivencia dentro del espacio que compartimos. 


Pero es que en nuestro caldeado medio estamos frente a un proceso electoral convertido en una batalla campal, con las acusaciones de aquí y de allá, pero siempre lo contrario a lo que dicen que sus adversarios, como una actuación antiética, lo que podría ser inmoral, si es que se comprueba, porque se refiere a evidenciar la costumbre, sin tomar en cuenta la voluntad de los actos humanos que para todos los efectos debe primar. La moral viene de ‘mores’, que al final, son las costumbres que, a su vez, pueden ser virtuosas o perniciosas. No podemos desconocer que la ética es un espejo sobre el orden universal o las leyes naturales, de modo que una vez conocidas las reglas deben cumplirse sacramentalmente. 


La ética versa sobre los actos humanos, sean estos bien o mal realizados, pero no podemos olvidar que esto ocurre entre colectivos partidistas y los votantes. Los primeros deciden lo que quieren hacer. Seguimos en esta valoración para determinar la lucha interpartidaria de los unos en contra de los otros. En estas condiciones, los colectivos deben acoplarse a dicha voluntad de los dirigentes. 


Si creamos las reglas en las que debemos mantener nuestra conducta proselitista, la debemos encaminar a convencer a los sujetos más allá de los correligionarios, para aumentar el caudal de votos, pero puede que los partidos promuevan lo que se llama la campaña sucia, sin valorar la ideología doctrinal, si es que la cultivan. Lo importante es convencer a los agremiados de que, una vez inscritos, convencidos de la doctrina, deben dejar de saltar de una rama en otra. Si los promovidos a los cargos por elección son escogidos por sus seguidores, no se deben cambiar de toldas, porque eso es antiético y, por supuesto, que inmoral desde todo punto de vista. 


No podemos olvidar que la moral son reglas normativas por las que se guían las conductas de los seres humanos, en relación con la sociedad en la que se debaten. 


Si la moral se relaciona con el estudio de la libertad, porque aquí corretean al sujeto común para que diga por quién votará, si dicen que el voto es secreto. La verdad es que esto confunde. Lo importantes es como aparece en el título de este aporte como tautología, que es una fórmula estructurada, la cual bajo cualquier interpretación tiene el valor de una verdad, allá debemos acodar todos nuestros esfuerzos para cumplir con las reglas electorales, que, aunque adolecen de eficiencia, porque ni siquiera resguardan debidamente la imagen pública, la honra y demás componentes, se debe acuerpar hasta el final del debate, y así, debe ganar el que más votos consiga. 


ABOGADO