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10 de Apr de 2021

Miriam Robles Yáñez

Columnistas

Fobia a la desconexión del móvil

Los padres de una joven de catorce años decidieron confiscarle el móvil, debido al alarmante número de horas que pa...

Los padres de una joven de catorce años decidieron confiscarle el móvil, debido al alarmante número de horas que pasaba tras la pantalla de su ‘smartphone’. Esa misma noche, la menor consiguió recuperarlo y se escapó de su casa. Fue encontrada sola y de madrugada en una plaza consultando el dispositivo.

Como esta joven, el 75 % de las personas entre 18 y 24 años padecen Nomofobia. Es el término, abreviatura de la expresión inglesa ‘no-mobile-phonephobia’, que los expertos han atribuido al miedo irracional a estar sin el teléfono móvil.

Los nuevos móviles han posibilitado una comunicación permanente tal, que ha provocado en las personas pánico a la sensación de estar ilocalizables. En consecuencia, circunstancias tan simples como agotar la batería del teléfono o moverse por zonas sin cobertura, son desencadenantes de actitudes agresivas, inestables, de falta de concentración y de malestar general; síntomas habituales en los trastornos de ansiedad.

Por término medio, cada usuario consulta su móvil 34 veces al día; claro que siempre hay excepciones. Los ‘crackberries’ son personas que revisan sus mensajes cerca de 400 veces al día. El suyo, es uno de los trastornos más recientes. El término, que se compara con la adicción a la cocaína, fue declarado la ‘nueva palabra del año’ en Estados Unidos.

La Nomofobia afecta también a nuestro estado físico. Según la Dra. Celia Sánchez ‘Si expones tus ojos a la iluminación LED de estos dispositivos durante 72 horas destruyes el 93 % de las células foto sensitivas de tu retina’. Y advierte que ‘estas consecuencias son irreversibles’. Además, los móviles utilizan ondas electromagnéticas, lo que ha llevado a estudios sobre el impacto que tienen éstas en el cerebro. Los principales interrogantes son si son nocivas o si pueden provocar cáncer.

La Nomofobia afecta cuando se antepone el dispositivo a otras áreas de la vida.

La adicción llega a tal extremo que el libro de cabecera, el cual ha sido un tesoro durante años, se ha sustituido por el móvil.

No permitamos que las tecnologías nos acerquen a los más lejanos, y nos alejen de los cercanos.

PERIODISTA