Temas Especiales

24 de Jan de 2021

Cristina Torres Ubillús

Columnistas

Urge votar a conciencia

‘Dios nos dé esa sabiduría’

La República de Panamá, país de un atractivo sistema de desarrollo social, político, jurídico y económico para propios y extranjeros, que ven en Panamá una tierra perfecta para cimentar posibilidades certeras de inversión, crecimiento económico financiero y seguridad familiar, el país perfecto para vivir.

Nuestro país, al que debemos amar, ante todo en un contexto integral estructurado por el derecho a desarrollarnos como panameños, individuos sociales con plena seguridad de libertad bajo nuestro sistema democrático, en donde cada quien tiene derechos y deberes salvaguardados por nuestra Constitución Nacional, país donde se respetan los Poderes del Estado; Ejecutivo, Legislativo y ante todo el Judicial.

Desde el 20 de Diciembre de 1989 nuestra tierra invadida, población sin costumbres de guerra, cambió radicalmente, producto de la difícil experiencia de explosión social aunada a la intervención militar del gobierno norteamericano, producto de la indiferencia de nuestros gobernantes bajo la percepción absoluta de que eran el gobierno que nos merecíamos, aunadas a otras situaciones políticas e intereses supranacionales, en donde las insatisfacciones de un pueblo, que de forma clara y evidente, de forma férrea, exigía democracia y que se respetara; desde este momento la política de nuestro país cambió radicalmente de un sistema dictatorial militar instaurado de práctica en la región latinoamericana.

Todos los panameños que en ese entonces éramos una población sustancialmente escasa, en comparación a la actualidad, en donde hemos sufrido un incremento poblacional e inclusive producto de medidas de migración permisivas de ingreso de extranjeros, a los cuales se les ha legalizado bajo nuestro país, de lo cual deben estar agradecidos y ser profundamente respetuosos de nuestro sistema democrático por factor el respeto y ante todo salvaguardar su propia estabilidad y libertad, que muchos han venido a buscar a Panamá.

Haciendo alusión a este cambio radical político que sufrimos los panameños, estamos nuevamente frente a la responsabilidad de ejercer el voto de acuerdo a nuestro ordenamiento constitucional, que es cada cinco años. Nuestro Panamá, en donde se ha respetado la democracia desde hace 25 años y todos los componentes en la que se cimenta y se debe mantener.

La fortaleza de nuestro país, que no es igual a ningún otro, se encuentra en el respeto de, ante todo el derecho de sentirnos que vivimos en un país en donde el que logra salir electo como gobernante por nuestra decisión y ejercicio del voto, sea respetado y debidamente ponderado, permitiéndosele acatar nuestro mandato de cumplir con las responsabilidades de gobernarnos, desarrollando todos los mecanismos permisibles en un Estado de Derecho, en donde se desarrollan políticas públicas y se trabaja profesionalmente, siempre en busca del equilibrio en la distribución de las riquezas, que, por cierto, en nuestro país no se ha logrado; gobernante que se encuentre claro en qué debe hacer por el país, no hacerse del país.

Por qué menciono esto, porque como panameños no podemos tolerar la inseguridad y la desmedida carencia de credibilidad en el manejo de la cosa pública y la desesperanza en nuestras estructuras de justicia que, lamentablemente, se encuentra bajo de la triste máscara de la legalidad en ejercicio pleno sostenida sobre el piso de dejar hacer y dejar pasar.

Por estos aspectos, mis queridos compatriotas, salgamos a votar, no solo por hacer lo que toca, porque tendré un trabajo, que es importante, pero piensen que quizás sus ingresos económicos y hasta enriquecimiento cimentado en la política prostituida donde se acomodaron la vida con nuestros impuestos, será con seguridad el envenenamiento de la tierra en donde las semillas son nuestros hijos y que con seguridad no germinarán en democracia y si lo logran, será en un país sin ningún tipo de seguridad, en donde cada día será lucha para subsistir por carencia e inexistencia de democracia y lo peor para los seducidos por la fortuna obtenida de hacerse del país, es que estos gobiernos no duran para siempre. Ante los aspectos expuestos por favor, VOTEMOS A CONCIENCIA. Dios nos dé esa sabiduría.

CATEDRÁTICA UNIVERSITARIA.