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29 de Nov de 2020

Alfredo A. Arango R.

Columnistas

Maléfica: lección de bondad

Desde niños aprendemos a convivir con la bondad y la maldad, como ambas caras de la vida

El film Maléfica, con Angelina Jolie, me cautivó completamente, por su regia actuación y por los fascinantes escenarios. La premisa del cuento de hadas La Bella Durmiente, sin embargo, es finamente zurcida por el guionista; al punto de explicar el origen de la maldad del hada madrina, que lanza una maldición a la niña recién nacida; hasta su redención por el ‘beso de amor’, que despertará a la princesa.

‘Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tus enemigos’, propone un viejo proverbio oriental; que invita a dejar en manos de la Providencia el castigo de los que nos hacen mal gratuitamente, por sentimientos primitivos de envidia, rencor y celos. Personajes preñados de frustraciones o maltratados por la vida, quienes desarrollan sus bajos instintos; sea por aprendizaje en el ambiente que los ha rodeado o por haber heredado alguna desventaja intelectual o el trastorno de personalidad propensa al delito.

Tengo una oración para contrarrestar a los enemigos, de forma que el mal que me intenten provocar, se les revierta a ellos mismos. Afirmo aquí que ese resguardo, heredado de mis abuelos paternos, ha sido misteriosamente efectivo. Aquellos que, por gusto, me han querido dañar, a la larga han enfermado. Y es que la neurociencia ha comprobado que el cerebro de los que utilizan sus energías para hacer el mal, produce Cortizol; una substancia que los envenena, llegando a crearles enfermedades perniciosas, que es en lo que se convierte su propia maldad.

En estos tiempos de transición, en que los instintos destructivos mostrados en la campaña electoral nos bañaron, recomiendo esta película, Maléfica, como un formidable tiempo para reflexionar, limpiarnos e invertir en dar mejores valores a la familia.

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