Temas Especiales

27 de Nov de 2020

Pastor E. Durán Espino

Columnistas

Tomás, Ignacio, Rubén y Alberto en el recuerdo

Sobre sus desapariciones durante la dictadura militar

Tomás Palacio Salinas, Ignacio Salinas, Rubén Morales y Alberto Morales, todos sindicalistas y miembros de la etnia ngäbe-bugle, fueron desaparecidos tras estar detenidos durante la dictadura militar.

Tomás Palacio tenía 40 años, era casado y tenía una hija. Fue detenido por un agente de la Guardia Nacional en el parque Cervantes de la ciudad de David, mientras leía un periódico, el 16 de junio de 1969 durante la dictadura de Omar Torrijos. Era dirigente del Sindicato de los Obreros de las Bananeras de Bocas del Toro y Puerto Armuelles. Tanto Tomás como Ignacio, Rubén y Alberto, fueron detenidos aquel 16 de junio. Se cometió contra ellos la violación al derecho a la vida, consagrado en el Artículo 19 de la Constitución de 1946, en el Artículo 1 de la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, y en el Artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Tomás Palacio era un líder carismático y constantemente era acosado y detenido por agentes de la Guardia Nacional. Según un familiar y compañero de luchas de Tomás, quien rindió declaraciones ante la Comisión de la Verdad de Panamá, días antes de su desaparición fueron amenazados y se les dijo que tenían que desocupar las bananeras, porque la compañía no quería que estuvieran estorbando ni dirigiendo a los indígenas.

Según otro familiar, Ignacio, Rubén y Alberto, fueron intimidados. Quienes tenían terrenos colindantes con los de ellos les robaban los productos y les cortaban los alambres de las cercas. Ellos se quejaron ante Tomás y esa misma tarde un corregidor llegó. Le hicieron preguntas, pero el corregidor respondía ‘mezquinamente’. Todos cenaron y pasaron la noche allí. Al día siguiente Tomás dijo que iría a Puerto Armuelles a arreglar unos problemas de tierras de sus compañeros ngäbes residentes en una comunidad llamada Colorado. Fue la última vez que lo vieron con vida. Tomás fue a una emisora de radio en la ciudad de David, donde dejó un mensaje. El mensaje consistía en convocar una reunión. El oyente fue a la reunión, pero Tomás no apareció. Se dice que estuvo preso en la ciudad de David. Después, fue enviado a la cárcel ‘Modelo’ en la ciudad de Panamá. Un familiar que estuvo detenido allí en 1975 contó que lo vio cuando lo sacaron de una celda para trasladarlo a otro lugar. Tenía el cabello largo, las manos, las piernas y el cuello encadenados y llevaba una larga barba.

Muchas personas afines a los militares se disgustan cuando alguien recuerda estos sucesos. Pero la historia hay que contarla tal como sucedió, duélale a quien le duela. No debemos doblar la página, para que queden lagunas. Nuestros hermanos originarios también tienen su historia, aunque tratemos de regateárselas.

EDUCADOR