Temas Especiales

31 de May de 2020

Vicente A. Caballero Díaz

Columnistas

Subsidio político

Columna de opinión

Examino a simple vista dos componentes un tanto peligrosos para la estabilidad y seguridad económica del país. El subsidio y apoyo político blande su bandera ante las muchas necesidades que tiene la nación, para las cuales urgen fondos y básicas inversiones. Paralelamente a este fenómeno político que en nada fortalece los valores en la Democracia, corre sin parangón en los últimos años, las partidas secretas y el juegavivo de las mal llamadas ‘partidas circuitales’.

El concepto de ‘subsidio político’, inserto en la Constitución, tiene que ser revisado, sustancia que debe ser componente inaplazable de la Asamblea Constituyente. Juan Pueblo, de espalda a esta asfixiante realidad, desconoce el manejo de los recursos económicos y otras acciones presupuestarias del Estado, al concluir cada proceso electoral. Y lo peor aún, recursos utilizados para fines degradantes menoscaban los procesos electorales, un arrastre del pasado con proporciones inimaginable.

El panameño, inteligentemente, adoptó una decisión casi inusual en los procesos políticos el 4 de mayo, lo cual tenemos que aceptar. Y si el electorado trazó una línea clara y precisa, en estos confusos momentos, le corresponde al presidente JUAN CARLOS VARELA corregir de raíz este cáncer, que, ya en estado avanzado, pretende barrenar las entrañas más sensitivas de la Nación que hoy día hace crisis. No se trata de corregir y sancionar a los delincuentes que nadaron en los millones de balboas, sino además a los que provocaron este caos nacional, jamás visto en la historia de los procesos electorales en Panamá.

Se trata ahora de enderezar la cosa pública, pues tiene el señor Varela ‘una oportunidad de oro’, para clausurar las válvulas y grifos que contribuyen a contaminar lo más sagrado: QUE ES LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA y cortar de raíz con este relajo de la administración pública.

Los medios de comunicación hablan de los millones de balboas con oscuros paraderos, sumas que hubiésemos tenido para incrementar el sistema vial en las regiones productivas del interior, mejorar el servicio hospitalario, agua potable, alcantarillados; habilitando las áreas turísticas y ecológicas; viviendas, reparar y construir escuelas que hacen crisis; actualizar la atención de salud; centros deportivos y culturales y múltiples necesidades que tienen que ver con la canasta básica y la producción. En conclusión, los panameños están a la expectativa de las futuras acciones del presidente Varela y su equipo de colaboradores y aguardamos con interés que se imponga orden en la administración pública.

En un país que se dice que el 37.2 % de los panameños viven en pobreza y el 20.6 % de los niños menores de cinco años sufre desnutrición crónica, que unos 511,800 panameños viven en situación de pobreza extrema, mientras que en las zonas indígenas, el 98.5 % de la población está en condiciones de pobreza y el 89.7 % en pobreza extrema y más de la mitad de los niños indígenas están desnutridos, resulta ominoso dejar pasar o perdonar acciones impúdicas que desportillan al panameño.

EXLEGISLADOR