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26 de Oct de 2020

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Jorge Luis Macías Fonseca

Columnistas

Renovación urbana y Puerto Libre

La renovación urbana del casco de la ciudad de Colón es una aspiración de vieja data

La renovación urbana del casco de la ciudad de Colón es una aspiración de vieja data. Con el transcurrió del tiempo la infraestructura física de la ciudad fue deteriorándose, al punto de colapsar en todos su aspectos. Puede observarse: calles destruidas, casas en pésimo estado, sistema de alcantarillado obsoleto, malísima iluminación, parques abandonados, terrenos ociosos copados de hierba, enmarañada comunicación vial, mal uso de calles y aceras, que son aspectos que dan cuenta del estado desastroso en que se encuentra lo que fue en otrora la segunda ciudad del país.

El planteamiento de una transformación urbana, concebida como se pretende pareciera referirse únicamente a la parte física de la ciudad, sin mayormente observar la parte moral y espiritual, sin las cuales ningún proyecto material puede tener éxito. Y es que el desarrollo, visto en razón de los intereses económicos, pone siempre en niveles subordinados la parte humana, la que pareciera importarle menos.

Recientemente en un acto desarrollado en el Centro Universitario de Colón, el presidente de la Cámara de Comercio de esta región, planteó la necesidad de reformar la ley que declara sitio de interés histórico el casco de la ciudad de Colón, como si esa norma bien concebida para proteger y conservar los bienes patrimoniales históricos, entre los cuales está una serie de edificios, fuese la causa esencial del retraso estructural de la ciudad.

Desde luego, el discurso con el que parecen coincidir los sectores económicos en lo de la renovación urbana de la ciudad de Colón, que es tan necesaria como urgente, está en el marcado interés por la implementación del Puerto Libre. De manera que esa pretendida renovación no puede hacerse al margen de la preservación de las estructuras históricas que son parte esencial del ser colonense.

Todo ello explica por qué, de manera sistemática y bien pensada, se fue armando en el noreste una ciudad distinta, por empresarios principalmente extranjeros, en donde aparecen extraordinarios y costosos edificios y una condición de lujo, diferente al centro, que muestra las penurias y las miserias de una población agonizante sin grandes posibilidades de avance. Precisamente el cambio urbano se propone en esta parte de la urbe, que deberá ser el foco de desarrollo del Puerto Libre.

De manera que hoy es coincidente, una parcializada renovación urbana del casco de la ciudad y el Puerto Libre. Pero lo que importa, independientemente de la transformación urbana de Colón, que, dicho sea de paso, habría que indagar cómo se concibió y por quienes, puesto que la práctica común ha sido la de proponer planes con exclusión del colonense, es en que realmente beneficiará al hombre y mujer de este lugar del país. Y desde luego, cómo contribuirá con el rescate moral, educativo y espiritual de Colón.

No cabe duda de que la historia ha demostrado que no hay nada inocente, y que en sistemas como el nuestro, el capital se mueve siempre en dirección de su propio beneficio a costa del sojuzgamiento del hombre, puesto de cualquier manera a su servicio.

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