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29 de Feb de 2020

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Un alma agradecida

Cuando mis ojos vieron en el diario La Estrella de Panamá el título: ‘Carlos Iván Zúñiga: un rector magnífico’, me dije, ‘debe ser algo ...

Cuando mis ojos vieron en el diario La Estrella de Panamá el título: ‘Carlos Iván Zúñiga: un rector magnífico’, me dije, ‘debe ser algo importante, cuando el periódico más antiguo de la República se ocupa de un ciudadano valioso en la historia del país’.

Busqué seguidamente quién era el autor y constaté que era el Dr. Eduardo Flores Castro, quien en palabras enjundiosas y verdaderas dedicaba su opinión a la trayectoria y labor de mi esposo, como rector magnífico de la Universidad de Panamá, electo por votación popular de todos los estamentos de esta Casa de Estudios.

Siempre se ha dicho que el honrar, honra y eso es lo que ha demostrado el doctor y catedrático de la Universidad de Panamá, el profesor Eduardo Flores, cuando con su pluma de científico hizo este elogio merecido a mi esposo.

Cada palabra y cada pensamiento me llenaron de emoción agradecida, porque pienso que es muy difícil encontrar seres que con humildad de hombres acepten los méritos de otros varones. Sin embargo, en este caso el Dr. Flores ha elevado su espíritu y ha colmado de modestia su decir. Muchas gracias de parte de mis hijos y de mi alma, que rebozó de satisfacción, porque la vida de mi esposo con la mía caminaron al unísono desde muy jóvenes. Viví sus desvelos por la Patria y su querida Alma Mater, como fue la Primera Casa de Estudios Universitarios que fundó Octavio Méndez Pereira.

Hoy, que experimento y vivo su trayectoria como estudiante, como catedrático, político honesto y como ciudadano ejemplar creo, que en ocasiones, no fue valorizado en su justa dimensión, pero sí creo y deseo que otros como usted, Dr. Flores, construyan, cambien y sepan igualar y superar todos sus desvelos. La educación, como usted lo ha expresado, debe tomar otros rumbos y, por la entrevista que le hicieron, me di cuenta de su preocupación no solo por todos los estamentos que componen el Sistema Educativo, sino por toda la cultura y por un conocimiento filosófico y de valores, desde los centros educativos primarios, secundarios y universitarios estatales para que comiencen a avanzar.

Todos los centros educativos públicos y privados deben ser organizados por el Ministerio de Educación y la Universidad, y vigilados, con el fin de que cumplan con la Constitución del país y las leyes educativas.

Apreciado Dr. Flores, agradezco su trabajo claro, cierto y de reconocimiento a mi esposo, magnífico rector y el segundo rector magnífico y último hasta la fecha que ha reconocido el país. Mi persona, como catedrática y exalumna universitaria, espera que usted llegue a ocupar importantes cargos en el claustro universitario.

Las contrariedades y falta de colaboración de algunos, las envidias de otros que destruyeron muchos de los logros de la Administración Zúñiga y que acabaron con el patrimonio universitario en el tiempo posterior a su Rectoría, fueron dolores para su alma, pero no fueron óbice para desear volver como profesor investigador sin sueldo. Sin embargo, le negaron la entrada, haciendo silencio administrativo.

Por eso deseo, Dr. Flores Castro, que continúe en su lucha, a pesar de los sinsabores que encontrará en el camino, pero algún día será usted, también verdadero rector magnífico de la Primera Casa de Estudio panameña. Hoy, para mí, la Universidad de Panamá está en crisis y solo profesores preparados, altruistas y honestos pueden contribuir a que los ideales de mi querido esposo resurjan.

Desconozco la vida universitaria actual, pero sí sé que la matrícula ha mermado, que los patrimonios que tanto cuidó el rector magnífico Zúñiga, muchos han sido vendidos, que las carreras han ido en detrimento de la excelencia académica, que la vida cultural es pobre y no se divulga al pueblo.

Es una lástima que la misma Universidad y su Administración han contribuido a la proliferación de universidades extranjeras, situación de la cual fue cuidadoso el Dr. Zúñiga y parte de su equipo. Hoy no es la Universidad de Panamá la que ocupa el primer sitio como Universidad Estatal, sino que su participación es vergonzante. La Universidad de Panamá como pionera, está en la obligación de dar las pautas a la enseñanza universitaria y caminar al unísono con un presidente de la República convertido en un verdadero estadista. El Ministerio de Educación debe ser regido por educadores de talla.

Utopía no, Dr. Flores, realidad, si en la Universidad se escogen los mejores profesores y excelentes rectores. Ojalá usted, sea uno de ellos, porque fibra tiene, preparación tiene, don de gentes tiene. Su modestia y claridad en su pensamiento lo conducirán al verdadero sitial, yo le brindo mi apoyo. Es mi mensaje como mujer y profesional panameña. Ojalá que el Todopoderoso lo ilumine.

*EXCATEDRÁTICA DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ. DOCTORA EN EDUCACIÓN CON ESPECIALIZACIÓN EN CASTELLANO Y LITERATURA.