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22 de Oct de 2020

Mario A. Rognoni (Q.E.P.D.)

Columnistas

Vasos de agua

‘... todo problema, por complejo que parezca, tiene una solución sencilla...’.

Vasos de agua
Vasos de agua

Para el panameño una de sus expresiones favoritas al ver a otro complicándose la vida es que ‘se ahoga en un vaso de agua’. Siempre me gustó la expresión, más cuando tantas cosas sin resolverse me parecen tan fáciles de resolver, si se tiene sentido común y voluntad. Pero el panameño tiene la facilidad de buscar, en cada caso, el vaso de agua para ahogarse.

Algunos PRDs, por ejemplo, vieron en la renuncia de cinco miembros del CEN el fin del partido. Sin traumas ni desesperaciones, el partido convocó a su directorio, eligió sus cinco reemplazos y continuó su vida rutinaria. Como todo partido, con diversas corrientes y tendencias, pero unidos con el ideario torrijista, o lo queda de él.

Otros ejemplos de grupos que se ahogan en vasos de agua, han sido las designaciones del contralor y procurador general de la Nación. El contralor muchos creen que será el detonante que acabe el pacto de gobernabilidad, pero si vemos lo actuado hasta ahora, el presidente Juan Carlos Varela, sin mucho espaviento ni protagonismo, hasta ahora ha logrado ratificar a todos sus designados. Si ha cedido nombramientos o concesiones, nadie lo sabe, el mayor hermetismo ha acompañado esas ratificaciones. No dudo que el contralor tendrá el beneplácito del presidente y es secreto a voces que el procurador muy probablemente sea el Lic. Rogelio Saltarín, al ser designado por el propio presidente según la Ley. En ambos casos, Varela evitará ahogarse en un vaso de agua y se saldrá con los suyos.

Ahora, si bien el presidente Varela parece al menos no ser de los que se ahogan en un vaso de agua, no así su equipo de gobierno. El ministro Alemán fue el primero en mostrar su tendencia a ahogarse en el vaso, y lo mostró cuando cayó en un juego de palabras de nepotismo con un presentador de televisión. Al final, era evidente que se había ahogado en el vaso de agua y terminó destituyendo a su pariente. No pasó mucho hasta que viésemos al ministro de Gobierno ahogarse en su turno en otro vaso de agua, con el tema de los busitos piratas. Entre un para adelante y un para atrás, al final el ministro optó por enterrar la cabeza en la tierra y ser ciego del final del cuento, donde hoy nadie sabe si son legales, ilegales, existen o no. Y con la habilidad aprendida, la repitió con el tema de los diablo rojos, que hoy todos los vemos en circulación y nadie sabe si son legales, ilegales o qué.

Por otra parte, hay funcionarios que han sabido aprender a evitar ahogarse en el clásico vaso de agua. Los mejores ejemplos en el Tribunal Electoral, donde las impugnaciones se fueron complicando y parecían destinados los tres magistrados a ahogarse en el vaso de agua, cuando uno de los tres decidió: ‘Hagamos lo que sea, pero hagamos’. Rápidamente, contrario a su opinión expresada anterior, dieron credenciales a tres PRD de casos plurinominales e iniciaron las audiencias de los otros casos. Cuando todavía no habíamos entendido cómo se dieron las tres credenciales, fallaron el 7-1, pero nadie entendió si al llamar a nuevas elecciones en 15 mesas no inhabilitaron a Afú, aunque en las consideraciones del fallo queda claro que hubo un delito penal de uso de fondos del Estado. Si queremos ser positivos, es claro que evitaron ahogarse en un vaso de agua por una impugnación, aún cuando la ciudadanía no quedó satisfecha con sus fallos.

Otros expertos en evitar ahogarse en un vaso de agua son los diputados. Por semanas se airearon denuncias del uso abusivo de fondos del Estado en sus partidas circuitales y usadas muchas en las elecciones. Simplemente haciendo caso omiso al sentir popular, continuaron con frialdad su trabajo y dejaron que el tema de sus partidas tuviese la muerte natural que le da el tiempo. De haber caído en el juego de las explicaciones, se hubiesen ahogado irremediablemente en el vaso de agua.

No puedo terminar esto sin la gran lección que todos estos ejemplos nos dan. Primero, todo problema, por complejo que parezca, tiene una solución sencilla, sea el tema de los huecos en las calles, la falta de agua, la inseguridad, el problema carcelario o el déficit fiscal. Segundo, ante un problema, lo importante es enfrentarlo donde a veces ese enfrentamiento pueda darse mejor ignorándolo. Lo importante es el criterio para determinar cuándo actuar y cuándo esperar. Lo que hoy es imposible, mañana puede ser fácil.

*INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.