23 de Feb de 2020

Virgilio Schuverer Salazar

Columnistas

Delincuencia juvenil: flagelo del subdesarrollo (I)

En la sociedad panameña observaremos un incremento alarmarte en cuanto al desarrollo de la patología juvenil

Al delincuente juvenil a primera vista se le puede considerar como un desviacionista, es decir, como alguien desviado de las normas que rigen la convivencia social a nivel de una determinada estructura social.

El Sociólogo norteamericano Robert Merton señala respecto al desviacionismo que la sociedad propone al individuo una cantidad de objetivos y metas a alcanzar, al tiempo que le proporciona los medios lícitos para el acceso a esas metas y objetivos. El desviacionismo se produciría cuando existe un desfasaje entre las metas de éxito comunes definidos culturalmente y los medios para el acceso a esas metas y objetivos. El delincuente juvenil utiliza medios ilícitos para alcanzarlas.

Es indiscutible que existen semejanzas y diferencias entre metas y objetivos tal como existen en EE. UU. con respecto a nuestra realidad socioeconómica. Panamá es aún una nación sumergida en el subdesarrollo con situaciones de pobreza y extrema pobreza, bajos ingresos, problemas de transporte, de hacinamiento, falta de agua potable, problema de insalubridad y ecológico y una ausencia de oportunidades educacionales. Persisten a su vez formas de alienación cultural que tienden a proyectar en la población especialmente joven pautas y estilos de vida divorciados de la realidad y revestidos por un consumismo desenfrenado que parece no tener fin, bajo la égida de algunos medios de comunicación deshumanizantes que responden al capitalismo salvaje. Podría señalarse sin temor a equivocarnos que el delincuente juvenil es el emergente de una situación de enfermedad social.

En la sociedad panameña observaremos un incremento alarmarte en cuanto al desarrollo de la patología juvenil, la base predisposicional que, luego unido a otros factores, la llega a conformar, lo constituye la familia, se trata de hogares desintegrados y vida familiar promiscua. En la mayoría de las familias, principalmente de los estratos socioeconómicos bajos, se detecta abandono y privaciones desde la temprana infancia, frustraciones y malos tratos, observaremos padres alcohólicos, madres abandónicas y prostitución, en pocas palabras desintegración familiar. Sigue...

*PROFESOR DE LA FACULTAD DE PSICOLOGÍA DE LA UP .