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17 de Oct de 2019

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Recuerdos de valor y dignidad

"Hoy es día del Estudiante, institucionalizado mediante Ley N° 1 de 22 de octubre de 1948"

Recuerdos de valor y dignidad

Cada semana comparto vía correo electrónico estos escritos a mis estudiantes; aprecio y valoro su interés y sus comentarios. Por esas cosas del deber histórico, cumplo con transmitirles cada cierto tiempo mis experiencias de una época cuando éramos otra cosa. Hoy es día del Estudiante, institucionalizado mediante Ley N° 1 de 22 de octubre de 1948. Por lo que sé que ha ocurrido en los últimos años, lo más probable es que el día pase sin mucha relevancia a nivel nacional. Tal vez en los colegios se lleven a cabos algunos eventos para marcar la fecha, pero sin mayor incidencia en la memoria de los estudiantes que hoy ocupan las aulas de los centros escolares. Sin ningún efecto en la psique de los muchachos; en estos tiempos en que los valores y los retos que se imponen sobre la conducta humana se manifiestan de una manera tan mordaz y dañina.

Hubo una época en que un día como hoy retumbaba en la conciencia nacional. Estremecía como un sismo las estructuras políticas y sociales del país. Hubo un tiempo en que la voz de los estudiantes cuestionaba tajantemente el rumbo de las cosas de la Nación. Si no fuera porque el 9 de enero pasado cumplíamos medio siglo de tan importante geste patriótica en la vida de nuestra Nación, no se hubiera mencionado en lo absoluto el papel que jugaron los estudiantes en las luchas y reivindicaciones sociales durante casi todo el siglo pasado.

Probablemente lo que muchos tienen en el recuerdo inmediato es una turba de muchachos con los rostros cubiertos tirando piedras a todo lo que se mueve y sin motivos claros y definidos. Les queda la verborrea sin sentido de pseudodirigentes de esas mismas turbas, que les cuesta articular claramente sus fines y objetivos. Sus acciones, pobremente planificadas y su limitada preparación, ha dado pie a que los medios audiovisuales hagan mofa de su figura y de sus reclamos; aunque en algunas instancias tenga razón.

No siempre fue así. El Movimiento Estudiantil panameño ocupa páginas de gloria y coraje que merecen la recordación y el respeto de toda la ciudadanía. De los que estudian para ocupar posiciones de liderazgo en el futuro. De los que vienen de otras latitudes. De los que saben, pero se quedan callados aprovechando las bondades de aquellos esfuerzos.

Según las apuntaciones históricas, los estudiantes panameños se organizaron a lo largo de las décadas del siglo pasado en la Primera Federación de Estudiantes de Panamá (1922-1927); en 1943 en La Federación de Estudiantes de Panamá FEP (Unión de Estudiantes Secundarios y Unión de Estudiantes Universitarios); el Frente Patriótico de la Juventud, creado en 1945; el Movimiento de Acción Revolucionaria (1959); Vanguardia de Acción Nacional, creado en 1960; el Movimiento de Unidad Reformista (1964) y el Frente Estudiantil Revolucionario 29 de Noviembre FER-29 creado en 1966, entre otros.

El 9 de Enero, como sabemos, marcó un antes y después en la lucha por la recuperación del territorio nacional, pero no debemos dejar por un lado otras fechas de importancia en las que el movimiento estudiantil protagonizó un papel transcendental: el 22 de diciembre de 1947 que marcó el Rechazo del Convenio de Bases Filós-Hines; la Siembra de Banderas y Canto del Himno Nacional en la llamada Zona del Canal denominada: Operación Soberanía, el 2 de mayo de 1958; el 3 de Noviembre de 1959 con una marcha por la Zona del Canal y los días 19, 20, 21 y 22 de mayo de 1958: Jornada de Lucha Cívica, Patriótica y Nacionalista por la Educación Nacional, bajo la consigna: ¡Más Escuelas, Menos Cuarteles!

Y los muchos nombres de los dirigentes estudiantiles de estas y muchos otros actos de protestas y reclamos por justicia social e independencia soberana que hoy forman parte de la multitud de personas que andan por las calles del país sin pensarse especiales o sin reclamos puntuales. Ellos expusieron sus vidas por exigir una mejor Patria para todos y para las futuras generaciones.

Hoy, otros gozan de los beneficios que representa para el país el hecho de tener un territorio unificado. Pocos espacios quedan para reconocer el papel que desempeñó el Movimiento Estudiantil y sus actores por la recuperación de la Soberanía Nacional. Sin esas páginas de arrojo desinteresado, sin esos estudiantes, otro tiempo estarías viviendo hoy.

COMUNICADOR