Temas Especiales

07 de May de 2021

Alexis Sánchez

Columnistas

Invasión: ‘banana republic film’

Columna de opinión de Alexis Sánchez del 31 de octubre del 2014

Como un insulto a la inteligencia sería el premio que le daría a esta recopilación de testimonios, unos apegados a la verdad de lo que le pasó al entrevistado, otros quizá dignos del realismo mágico de Gabo. Pero muy especialmente me llaman la atención los de quienes mostraron —en su momento— la falta de responsabilidad y el jugar con la seguridad de los panameños durante los acontecimientos de la invasión, por el solo hecho de apoyar un gobierno dictatorial.

No es ni documental ni película, como he leído en diarios nacionales y extranjeros, ya que prima la subjetividad de aquel que lo elaboró y estoy seguro de que no conoce las complejas circunstancias que motivaron este hecho tan lamentable, al cual se le llamo invasión. Y lo que es peor, que el director o no se atrevió o no tiene idea de los hechos, porque no los vivió o porque no se documentó para aprovechar el momento con los fondos que se hicieron de la producción, que se hubiese pasado por alto, si la misma hubiese sido costeada con su propio peculio. He escuchado a personas decir que ha abierto el debate de un tema que se ha tratado de echar al olvido. Pero ¿quiénes quieren echarlo al olvido?

Quien no conozca ya que no vivió o no conoce la historia de los hechos, queda en el aire. ¿O es que el señor Benaim no se atrevió a plasmar la historia de la causa y el responsable de todo lo que llevó a que Panamá fuera invadida el 20 de diciembre de 1989? Se lo voy a recordar. El 7 de septiembre de 1977 se legitimó el derecho de EE. UU. a intervenir no solo en el Canal de Panamá, sino en toda la República, al firmarle a EE. UU. la Cláusula de Intervención, perdiendo Panamá su soberanía total. Panamá no tiene Soberanía, porque esa noche Omar Efraín Torrijos Herrera, que antes legalizó su investidura como dictador cobijado bajo el Artículo 277 de la Constitución de Panamá, firmó los Tratados Carter, con una cláusula lesiva a la dignidad del panameño. Y claramente lo dijo en su discurso cuando señaló: ‘... Y seguimos bajo el paraguas del Pentágono’. Y es esa misma cláusula que invocó EE. UU. para invadir a Panamá.

Antes, durante el gobierno de Harmodio Arias, se abrogó la Cláusula de Intervención de la Constitución de 1904 y los hechos del 9 de enero de 1964 sentaron a EE. UU. a firmar un nuevo tratado, que fue conocido como Tratado Tres en Uno o Robles-Johnson. Pero no pasó, porque el pueblo panameño y la Asamblea Nacional de Panamá lo rechazaron, por ser humillante a los panameños. Y son esos hechos del 9 de Enero en los que participa el futuro firmante por Panamá del tratado Carter, donde Torrijos es el único oficial de la Guardia Nacional que desobedeció la orden del general Bolívar Vallarino, ya que, siendo jefe de la Zona Militar de Chiriquí, fue trasladado desde Chiriquí a Colón por el ejercito de EE. UU., y donde enfrentó a los patriotas panameños.

El 1 de septiembre de 1977, días antes de la firma de los Tratados Carter, el panameño Leopoldo Aragón se inmoló, denunciando la traición que se avecinaba sobre Panamá, pues antes lo había dado a conocer cuando envía un cable que señala que ha visto un documento con fecha 16 de febrero de 1968 del ‘Army Corps of Engineers Draft Position Paper’, planteamiento que señala ‘la necesidad de poner un gobierno militar en Panamá con Torrijos a la cabeza y así lograr un tratado que no tuviera los problemas que se dieron en 1967’.

¿Cómo se sentirían, por ejemplo, los argentinos o los judíos si un panameño de ascendencia inglesa o alemana, conforme al caso, reciba fondos para hacer un documental o película sobre la Guerra de las Malvinas o sobre el Holocausto, y el beneficiario de esos fondos realice una recopilación de testimonios únicamente de los soldados ingleses sobre su intervención en las islas Malvinas o de los soldados alemanes sobre sus participación en el Holocausto?

Condeno esta filmación de recopilación de testimonios a conveniencia, que solo muestra una de las dos caras de la moneda, por no ser objetiva.

¡Más respeto con la dignidad del panameño señor Benaim!

*CPA Y EX INVESTIGADOR DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD DE PANAMÁ.