04 de Dic de 2022

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    Ernesto A. Holder

Columnistas

El protagonismo y la historia

No sé cuántas veces escucho a periodistas reportar o narrar un evento y referirse al mismo como un acontecimiento histórico.

El protagonismo y la historia
El protagonismo y la historia

No sé cuántas veces escucho a periodistas reportar o narrar un evento y referirse al mismo como un acontecimiento histórico. Los políticos aprueban un proyecto en la Asamblea Nacional que representó un reto en cuanto a la búsqueda de consenso, con o sin el matraqueo mundano, y una vez aprobado, se toman la foto, resolución en mano y lo declaran un momento histórico. Un político corta una cinta, de un proyecto cualquiera, y lo declara un acto de histórico.

La ironía estriba en que muchas veces esas personas no tienen conocimiento de las aristas pasadas que se vinculan a hechos parecidos que no los convierten en tal. O que el simple hecho de que algo es novedad, no lo convierte en un hecho histórico. Pero lo que queda en evidencia es que su único interés es el protagonismo. Cada día veo a más gente dibujarse con ese bolígrafo.

Es difícil clasificar el valor histórico de un acontecimiento inmediatamente después que ocurra. Muchos factores se consideran antes de que un evento o una serie de eventos en particular sean considerados momentos históricos y de trascendencia. El impacto en el resto de la vida nacional, por ejemplo, es un factor a considerar. Otro es el interés de los historiadores en el estudio de las interioridades que llevaron al mencionado evento y las trasformaciones que de ella resultó en el desarrollo futuro de otros tantos acontecimientos, en algunos casos muy específicas, de la Nación.

Para una medida aproximada, cada mes de noviembre debe ser de profunda reflexión. Los hechos alrededor de los 111 años de Separación de Colombia y los 193 años de Independencia de España ofrecen oportunidades muy puntuales para reordenar el contexto actual alrededor de objetivos que garanticen mejores días y oportunidades futuras.

Al repasar las narraciones realizadas por algunos de nuestros más insignes cronistas e historiadores sobre los acontecimientos de 1903, podemos aprender sobre los riesgos que asumieron los independentistas y patriotas istmeños con el fin de alcanzar los objetivos trazados. La historia es rica en detalles. Las conspiraciones e intrigas; las dudas e inseguridades. El cuestionamiento introspectivo de algunos de los próceres. La decisión de continuar. La participación decidida del pueblo.

El 18 de noviembre próximo también se celebra un aniversario de la firma de los Tratados de 1903 por el francés Philippe Bunau-Varilla. Cuando los patriotas panameños entendieron las ramificaciones de los tratados impuestos por el Gobierno de Roosevelt iniciaron su rechazo y cada generación después de esa hizo su parte para alcanzar la verdadera independencia. Cada evento histórico posterior, lo que Omar Torrijos llamó ‘lucha generacional’, se dio con el objetivo de consolidar finalmente lo actuado en 1903.

Todos los elementos y relatos hacen de los acontecimientos de noviembre de 1903 páginas verdaderamente inmortales en la agenda histórica nacional. Allí no hubo ni fotógrafos ni camarógrafos para que posaran los protagonistas y los oportunistas durante el desarrollo o final del evento, absortos por un hedonismo narcisista y envolvente.

Existe documentación audiovisual más puntual relacionada a hechos históricos ya en las postrimerías del siglo XX; pero, el comportamiento de los actores (los que negociaron los tratados, por ejemplo), dista mucho de la búsqueda casi enfermiza del reconocimiento histórico que otros demuestran hoy. Obraron como patriotas por el bien de la Nación y han continuado con sus vidas al servicio del país.

Muchos han sido los actores que han influenciado la actividad nacional a lo largo de estas décadas. Cité hace algún tiempo al poeta colombiano José Eusebio Caro que señalaba: ‘El hombre es una lámpara apagada; toda su luz se la dará la muerte’. A los de inicios del siglo pasado que hoy celebramos, los recordamos respetuosamente durante cada mes de noviembre, con su luz brillando claramente en el cielo istmeño.

Desafortunadamente la independencia se debate hoy entre las fallas de nuestro sistema educativo, el pobre pero decisivo papel que juegan los medios masivos de comunicación en el deterioro de nuestra identidad nacional y social y la falta de políticas culturales definidas que amenazan la consolidación de la Nación.

Más allá de tomarse la foto para tuitearlo, celebremos hoy para inculcar el valor sagrado de Patria y Nación. Con respeto por los que se sacrificaron y en honor a los que a lo largo de los años fortalecieron lo alcanzado en 1903.

COMUNICADOR