Temas Especiales

01 de Dec de 2020

Dagoberto Franco

Columnistas

Hacia una cultura del reciclaje

‘... la Educación Ambiental formal, no formal e informal, es parte importante de la solución al problema de la basura’

Revisando apuntes que guardo para sacar ideas, me encontré con un artículo escrito por un voluntario ambiental de Ruanda en el que dice: ‘Existe una fuerte conexión entre la sostenibilidad y la educación: El mayor obstáculo es la falta de conocimiento: No es que la gente quiera destruir su medio ambiente, es simplemente que no comprenden en qué forma sus acciones afectan al mundo. De modo que es esencial despertar la conciencia de nuestra propia conducta...’.

Traigo este tema a colación, porque, en Panamá, a diario las autoridades se quejan porque la gente no hace una correcta disposición de la basura. Sin embargo, no hacen nada para educar a los ciudadanos. El Licdo. Enrique Ho Fernández, administrador de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario en el Gobierno anterior, tuvo la brillante idea de regalar miles de bolsas de basura para que los ciudadanos reciclaran.

Frente a este absurdo, le mandé una carta al administrador (nunca me respondió) en la que le propuse ejecutar un programa de Educación Ambiental y le señalé que de muy poco sirve regalarle a los ciudadanos las bolsas, si primero no los preparamos en cómo separar los residuos y fundamentalmente concienciarlos.

Los ciudadanos deben tener una motivación para el cambio de actitud que esperamos de ellos. La pregunta es ¿qué motiva a una persona para que se tome el trabajo de disponer adecuadamente de los desechos sólidos, separando la basura para su mejor aprovechamiento? Hay tres razones que motivan a los ciudadanos a reciclar como son:

1. Que reciclar sea económicamente rentable: Este es el caso de muchas personas que a falta de un trabajo formal viven del reciclaje; dentro de este grupo se incluye a los piedreros y alcohólicos que de lo que menos tienen es de ambientalistas, pero reciclar les representa dinero al instante para pagarse su vicio.

2. Que se establezcan normas coercitivas en contra de los que se nieguen a reciclar. Pero en la práctica se ha demostrado que imponer una medida de esta naturaleza, sin antes educar a una población acostumbrada a tirar la basura en cualquier parte, no da muy buenos resultados.

3. Que la persona haya adquirido la cultura del reciclaje a través de la Educación Ambiental: A nivel mundial se reconoce que los problemas relacionados con la basura no son necesariamente de carácter técnico o económico, sino social, por ello su solución de raíz no podrá lograrse sin la participación de la sociedad y el aprovechamiento del conocimiento y la experiencia disponible en la materia.

El comportamiento de la población en general en cuanto a los residuos sólidos, obedece en gran medida a una percepción errónea sobre quién es el responsable de reducir su generación, de asegurar su manejo ambientalmente adecuado, y de asumir los costos que derivan de su manejo integral, al suponer que son las autoridades municipales a quienes corresponde únicamente estas tareas.

La Educación Ambiental para el manejo de residuos implica la realización de procesos y experiencias de aprendizaje que induzcan el cambio de conductas y actitudes en la sociedad hacia el manejo sustentable de los residuos, previniendo su generación, facilitando su aprovechamiento y reciclaje, así como participando activamente en la vigilancia de su tratamiento y disposición final ambientalmente adecuada.

La conclusión es que la Educación Ambiental formal, no formal e informal, es parte importante de la solución al problema de la basura.

*PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN GUARDIANES DEL AMBIENTE.