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26 de May de 2022

  • Alberto O. Cabredo E.

Columnistas

Aprende a decir ‘NO’...

"No cabe al servidor público la excusa de que un superior le ordenó hacer algo que la Ley no le permitía"

¿Parece fácil no?, pero, a veces, te olvidas de la importancia de esta palabra de dos letras: NO. Palabra que requiere honor, carácter, convicción, formación y entereza moral permanente. La Ley es muy clara, la Constitución reza que el funcionario público solo pueda hacer lo que la Ley le permite, y el ciudadano solo lo que la Ley no prohíbe.

Para quien ejerce un cargo de Gobierno lo anterior debe ser camisa de fuerza, límite infranqueable que debe servirle de norte en el ejercicio de sus funciones públicas.

Los últimos acontecimientos aparecidos en los medios de comunicación nos permiten poner sobre el tapete esta situación, porque hay funcionarios que están siendo sindicados por actos que ellos dicen les fueron ordenados por sus superiores, y este argumento solo sirve para incriminar a quien dio la orden, más no como eximente de culpabilidad a quien la ejecutó.

No cabe al servidor público la excusa de que un superior le ordenó hacer algo que la Ley no le permitía. Si lo hace comete abuso de autoridad e incumplimiento de deberes, eso es muy claro.

Que te dicen que o cumples o te vas, vete. Que te dicen que te van a premiar, no hay premio que valga enlodarte. Que te dicen que traicionas al partido, acaso inscribirte implicaba traicionarte a ti mismo. Así que eso de que te dieron la orden a gritos no vale, pues nadie está sobre la Ley y así, entre violar la norma y obedecer una orden nefasta, prefiere defender el interés público, y niégate.

Decir que NO es más fácil de lo que piensas, total, se dice rápido si te respetas y respetas a los tuyos, no olvides que solo son dos letras y sobre ellas se sostiene tu honra y tu futuro. Y si no ejecutar aquella orden que viola la Ley y te va a convertir en delincuente te cuesta el puesto, pregúntate si acaso cuando firmaste la toma de posesión decía que era para siempre, si acaso decía que era para hacer desmanes. Decir que NO es muy fácil, si tienes claro quién eres, que vales más que el que te pide que violes la Ley y que no fuiste contratado para traicionar tus principios.

En cuanto al empresario y el ciudadano que tramita algo, ocurre exactamente lo mismo. La Ley dice que puede hacer todo lo que no le es prohibido, pero ocurre que cuando la Ley establece un trámite específico, unas condiciones especiales o garantías para otorgar contratos públicos, concesiones, licencias, autorizaciones, etc. y se violentan para favorecer al que pide, ese que se beneficia viola la Ley por pedir sin cumplir con lo normado para garantizar una democracia transparente, justa y ordenada.

Porque nadie, absolutamente nadie está por encima de la Ley. Y por eso, aprende a decirle al dueño de la empresa, a tu superior jerárquico y a tu propia conciencia que NO, que por allí no. Y si te dicen que traicionas a la empresa y que eres un pendejo por negarte a ser un juegavivo, recuerda que a quien no debes traicionar es a ti mismo, a los tuyos y a la sociedad que espera de ti más que aquello que quieren obligarte a hacer.

Lo demás, eso de que me ordenaron, me amenazaron no te va a servir a la hora de subir escaleras en medio de un escándalo público, en ese momento, los que te ordenaron, te amenazaron sufrirán de amnesia y tú estarás indefenso, y más solo que nunca.

*MIEMBRO DE LA COMISIÓN DE ÉTICA Y MORAL DEL CLUB ROTARIO DE PANAMÁ.