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25 de Oct de 2020

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Julio César Caicedo Mendieta Portocarrero

Columnistas

Murió la culebra que mordió a la maestra Yerineth

'La joven educadora, hasta la tarde del 3 de marzo, no tenía noticias de su salida'

Para cuando recibí la llamada desde la cocina de la Escuela rancho de Cerro Miguel de río Indio, informándome que a la profesora Yerineth Quijada Lara me la había mordido una serpiente blanca en el dedo corazón del pie izquierdo, la comunidad ya había matado a la víbora y sacado en catre a la educadora hasta el lejano villorrio de Las Marías.

De allí, como se pudo, la acomodaron en un transporte verdulero, hasta que se toparon en medio de la montaña cordillerana de Coclé con el Sinaproc, quienes la llevaron entonces hasta el centro médico Aquilino Tejeira de Penonomé, mal llamado la antesala de la muerte, pues desde que llegó Yerineth se ha iluminado la sala donde está, con la visita de sus amigos logrados en cuatro años de docencia, con supervisores de MEDUCA, de la dirección regional, familiares y vivientes de su corregimiento Coclé.

La joven educadora, hasta la tarde del 3 de marzo, no tenía noticias de su salida. Está pálida, pero hermosa, se siente mejor, habla bien, pero camina ‘en un solo pie’. Yeri confesó que la mordedura de la culebra fue dolorosa, pero que más dolor ha sido para ella el no estar el primer día de clases con sus alumnos.

Yo juraba que la comunidad de Cerro Miguel de Río Indio no había limpiado el área de la maleza y el abandono que se apodera de la mayoría de las escuelas en Panamá, en los meses de vacaciones, pero no. Según Yerineth, el entorno luce aceptable para recibir a los docentes y alumnos matriculados desde primer grado, hasta tercer año de secundaria y que agradece a todos los habitantes de Río Indio (5240) su cariño y atenciones con los maestros y profesores.

El ataque de la víbora fue en la cocina de la Escuela Rancho. Y de las 120 especies de serpientes que existen en Panamá, solo el 10 % es venenoso, nunca he visto a ninguna culebra blanca con leves manchas chocolates como la que mordió a la maestra, de manera que le consultaré al experto en serpientes en Panamá, Víctor Martínez, para que me ilustre al respecto. Lo que sí puedo asegurar es que las casas y escuelas ranchos abandonados en las montañas y pueblos por tres meses se pueden convertir en guaridas de sapos, culebras y ranas. Y, profesora Yerineth, siga con el cariño hacia al pueblo de Río Indio, pero tenga cuidado con el río, que es más traicionero que la misma serpiente.

ESCRITOR COSTUMBRISTA.