05 de Dic de 2022

  • Aníbal Culiolis García

Columnistas

Conflicto entre exaliados: Ni Martinelli ni Papadimitriu

Hoy, la mayoría actúa como osos, que en sus cuevas hibernan en las sombras y el silencio.

Sí, porque fueron dos caras de la misma moneda. Cogestores y corresponsables del gran engaño del Gobierno del ‘Cambio’, cuyos resultados han sido: los mayores escándalos de corrupción, el mayor endeudamiento público, la postergación de las soluciones reales a las necesidades sociales y la más grave demolición de la institucionalidad democrática en la historia reciente de la República.

Está prohibido olvidar. Mientras no se asuman las responsabilidades personales y políticas; no se condene a todos los corruptos y corruptores; no se recupere todo el patrimonio público mal habido; y no se desmantele el aparato de corrupción institucionalizada, reforzado y/o gestado durante la Administración Martinelli.

Ayer, muchos ‘lobos alfa’ apoyaron y gobernaron junto al presidente Martinelli. Hoy, la mayoría actúa como osos, que en sus cuevas hibernan en las sombras y el silencio. Otros, se visten de indefensas ovejas arrepentidas. Todos(as) a la espera de la memoria corta y al fácil olvido del pueblo panameño, para pasar agachados. Este ha sido el vergonzoso papel de la gran mayoría de los altos cargos públicos, del pasado desgobierno.

En este sentido, frente a los procesos judiciales seguidos por las denuncias en el PAN y por la compra de las ‘máquinas pinchadoras’; cada vez con mayor insistencia, la ciudadanía y periodistas en medios de comunicación, nos preguntábamos: ¿Dónde está el ministro Papadimitriu? ¿Por qué, como ciudadano responsable, no rendía cuentas, no salia a explicar su papel y asumir su responsabilidad institucional, como ministro de la Presidencia y presidente del Comité Directivo del PAN? ¿Por qué, en forma voluntaria, no cooperaba con las autoridades y facilitaba la información de la cual disponía, para ayudar a desentrañar el abigarrado entramado de corrupción, tráfico de influencias y asalto a la hacienda pública, cuyo principal responsable institucional es Ricardo Martinelli?

‘Nunca es tarde, cuando la dicha es buena’. Ni tampoco cuando se decide a decir la verdad y a cooperar con la Justicia. Pero, no se vale, para ‘justificarse’: ni el ‘descubrimiento’ tardío de la deshonestidad de Martinelli, luego de ser su jefe de Campaña, su principal creativo en la ‘invención’ del ‘producto Martinelli’ y de su publicidad engañosa; de ser, durante casi tres años, su ministro de confianza y gestor del pésimo servicio de Mi Bus; cuando el país es testigo de que su renuncia se dio en el marco de un conflicto de intereses contrapuestos por la propiedad de Juan Hombrón; ni su ‘cómodo’ silencio frente al peligro de la manipulación del Ministerio Público.

No, no se vale. Porque otros Sí nos atrevimos a pronunciarnos en contra de los evidentes sobreprecios, sobrecostos, contrataciones directas, injustificadas adendas; la imposición de la Sala V; la represión contra los heroicos hermanos(as) de Bocas del Toro, Colón y la Comarca Ngäbe Buglé; la venta de las acciones del Estado en la telefónica y los terrenos de la Zona Libre de Colón. En fin, en defensa de los derechos del pueblo panameño y la institucionalidad democrática.

Sidney Sittón ha debido presentar una denuncia ante el Ministerio Público, para que Demetrio Papadimitriu, aplicando la máxima napoleónica de que ‘la mejor defensa es el ataque’, salga a dar la cara al pueblo panameño. Los dimes y diretes, las denuncias y contradenuncias, de Sittón contra Papadimitriu y de éste contra Martinelli; todas son muy graves, todas deben tramitarse y/o formalizar la denuncia respectiva y todas deben ser investigadas, para que prevalezca toda la verdad y se deslinden responsabilidades. Sí, para que los culpables paguen en la cárcel y se recupere el patrimonio público mal habido.

Pero, en este conflicto, SÍ hay algo positivo. Precisamente, la experiencia latinoamericana en el combate efectivo a estos delitos de alto perfil, de cuello blanco y megacorrupción institucionalizada; es que ha sido indispensable que ‘desde adentro’ surjan funcionarios o empresarios; implicados, operadores o que de alguna forma conocieron lo sucedido, que se decidan a cooperar con la Justicia. Este es el deber ético de todo ciudadano íntegro y coherente. En este caso, la oportunidad de Demetrio Papadimitriu de salvar su responsabilidad y reivindicarse ante el pueblo panameño.

CIUDADANO INDEPENDIENTE Y ECONOMISTA.