Temas Especiales

24 de Oct de 2020

Amilkar N. Rodríguez P.

Columnistas

El valor de los valores en la sociedad de hoy

‘La sociedad en general deberíamos... exigir... respeto (...) por nuestros derechos como ciudadanos...’

A muchos desde pequeños nos inculcan los valores básicos que se deben practicar en la sociedad, poco a poco hemos ido creciendo y generación tras generación se ha sentido la pérdida de los mismos o cómo estos han perdido valor dentro de nuestra sociedad. La falta de honestidad está presente en los diarios, noticieros, redes sociales y cualquier medio de comunicación de los cuales recibimos información hoy en día, donde personas de todas las clases sociales le ponen un valor a su honestidad, algunos cambiándola por algún producto al momento de robarlo o por millones de dólares que ilícitamente sustraen de proyectos gubernamentales, que en muchas ocasiones están enfocados al beneficio de las clases sociales más necesitadas, los cuales, a causa de estas prácticas, no son concluidos y, en el peor de los casos, no logran iniciar.

Al igual que la honestidad, que se ha desvalorizado con el tiempo, está la transparencia, hoy muchas organizaciones, públicas y privadas, promueven este valor, poniéndolo en práctica al demostrar sus estados financieros al finalizar el año fiscal, o personas naturales con las declaraciones de bienes y patrimonios antes de ejercer un puesto de alta jerarquía dentro de una organización. Pero, muchas veces, estas buenas prácticas se ven opacadas por la tentación de tener más, dándole mayor valor al dinero, al poder, a los bienes, por encima de la dignidad de la persona, llevando a situaciones como las que hemos presenciado en Panamá durante los últimos meses, donde personas al inicio de su gestión dentro de una organización presentaron una declaración de bienes y, al finalizar su periodo de cinco años, los mismos habían incrementado su patrimonio de una forma exponencial, enriqueciéndose de los fondos de organizaciones gubernamentales, mientras que aún existen personas en Panamá que viven en pobreza extrema.

Uno de los valores que en lo personal fue inculcado de manera enfática por mis padres, fue la responsabilidad, aclarando que esta palabra no hace referencia únicamente a los aspectos de puntualidad, asistencia, entregar a tiempo, entre otros actos relacionados a la palabra responsabilidad, sino también la forma en que afrontamos las consecuencias que implican los actos buenos o malos que hacemos en nuestro diario vivir. Lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿Son realmente necesarias las inmunidades judiciales de ciertos funcionarios?

El enriquecimiento ilícito es un acto que se hace con premeditación y alevosía, donde se debe dar una serie de procesos, transferencias bancarias, firmas de otros funcionarios, aprobaciones, entre otros. Ese tipo de trato judicial especial debería ser completamente eliminado de nuestra sociedad, no creo que dentro de la definición de justicia se incluya que al pobre se le debe juzgar de forma rápida y expedita, mientras que con el delincuente de cuello blanco se deben tardan meses en juzgarlo, con tratos especiales en su condena y hasta reducción de pena.

La sociedad en general deberíamos empezar a exigir ese respeto (otro valor que se ha ido perdiendo) por nuestros derechos como ciudadanos, derecho a conocer lo que se hace con el dinero que maneja el Gobierno, informarnos acerca de los proyectos que se están desarrollando, y de esta manera cumplir con nuestro deber ciudadano al practicar los valores en todos los niveles, porque corrupción no es únicamente robar millones de dólares de las arcas nacionales, también es ofrecer y pasarle coima a un policía de tránsito al tratar de evitar una boleta, utilizar nuestros contactos para acelerar algún proceso dentro de una organización o inclusive copiar en un examen.

*ESTUDIANTE DE MAESTRÍA EN ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS.