La Estrella de Panamá
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14 de Nov de 2019

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

Avanzamos, la lucha continúa

El tiempo sigue su marcha, el país definitivamente ha estado progresando

El tiempo sigue su marcha, el país definitivamente ha estado progresando. Al menos en su superficie. Y sabemos que en nuestras bases y en lo profundo de la sociedad tenemos graves deficiencias. Desde que caímos en el abismo de la narcodictadura con violación de todos los DDHH, la corrupción, la violencia, la demagogia pseudonacionalista que nos convirtió en protectorado, pero sobre todo en el oportunismo, la codicia, el endeudamiento y la impunidad.

La ciudadanía ha perdido la confianza, la credibilidad, y hasta la esperanza en sus políticos, empresarios, policías y dirigentes. Cierto es que tenemos muchas torres, cintas, automóviles, grandes ricos, muchos turistas y también hay que reconocer que tenemos nuevo tratado del Canal, nuevas inversiones y que se han intentado reformas sociales y aperturas populares.

Pero, ha persistido el juegavivo, el pro mundi, la mercantilización de la política, la incultura cívico-política, la inconciencia e indolencia social, partidos que se promueven de izquierda y son dirigidos y financiados por la derecha, que se dicen del pueblo y son manejados por especuladores. Todo se reduce al embudo de quienes acumulan mucho dinero y los que acumulan mucha ignorancia.

Terapia: Educación y Justicia Social. La sociedad ha participado y el Gobierno se ha orientado hacia la eficacia, la honestidad con evidentes muestras de justicia legal. Aún están por verse los efectos de la justicia como escarmiento a los malos políticos y empresarios que, en vez de ayudar a sus clientes y votantes, se dedicaron al enriquecimiento injustificado, al desabastecimiento y acaparamiento.

Tal vez podría decirse que en parte lo repartieron con la gente. Entonces, deberían hacer un gran ‘pool’ con todo lo que se llevaron e igualmente repartirlo con la gentes; es decir, el país. Así se evitaría todo el tiempo y los recursos, además del riesgo de que la tramitología obstruya a la justicia. Podría ser por la vía legal o la responsabilidad social o las ONG o las donaciones o apoyo a organizaciones populares o cívicas. La actitud social es evidente que está por la justicia. Ahora, hace falta que los malos políticos, los malos empresarios, corruptos y corruptores, reconozcan sus errores, devuelvan al César (pueblo) lo que le quitaron, antes de que los embargos, las expropiaciones y con el látigo, los lancen del templo.

La política tiene que ser reorientada hacia el servicio y las ideologías con una nueva Constitución y legislaciones electorales, económicas y las que sean necesarias. Está muy bien que se mejore la seguridad, pero aún es mejor aumentar la alimentación y sobre todo la educación. Sobre esos temas hay especialistas, pero es la decisión gubernamental y los presupuestos los elementos fundamentales como corregir las bases de la sociedad. El control económico con su poder se ha impuesto a los Gobiernos y a la sociedad.

Si la economía crece y la sociedad les permite ese crecimiento, es justo que a la sociedad le den beneficios sociales, costos reales, regulaciones que permitan el desarrollo social; para todos mejorar la calidad de vida, la educación, la ética ciudadana; y con ello, la seguridad general.

La organización civil, los gremios laborales empresariales y profesionales, las bases de datos, la lealtad, la capacitación, los seminarios a todo nivel; utilizando la tecnología, la TV, el Internet son herramientas de que ya dispone el país. Adelante la pica y la pala, pero ‘ya’. Las trayectorias, las experiencias de heroicas epopeyas de este pueblo, que son muchas (9 de Enero, cruzada civilista, Lucha Inquilinaria, Marcha del hambre y mucho más) son la fuerza que empuja al trabajo sin más dilación.

La inmensa mayoría de los funcionarios y empresarios son gentes trabajadoras, capaces y honestas que con dedicación y eficiencia se esfuerzan por efectuar sus tareas a nivel oficial y en el área privada, entonces no sería justo calificarlos a todos de coimeros, ladrones. Justamente para ser justos, es que hay que depurar los oficinas de los malos ciudadanos y destacar a los que sí cumplen con sus funciones. Que los ‘círculos 0’ se dediquen a producir más, reduzcan sus costos para bajar los precios y apoyar al Gobierno en sus metas de beneficiar a sus clientes y no al tráfico de influencias y solo aumentar sus especulativas ganancias. No todo puede ser el Canal, que es la riqueza que nos dejó Dios en la naturaleza y debemos cuidarla. La soberanía, que tanto ha costado, debemos protegerla con una efectiva neutralidad, superando la dependencia y riesgos de otro país a perpetuidad. No podemos vivir eternamente sujetos a las cadenas de plomo y plata que nos dejó Torrijos.

Esta revolución cultural social tiene que ser obra de todos, de los periodistas, trabajadores, profesionales, la universidad, pero sobre todo de los Gobiernos, los políticos; especialmente los de los ‘círculos cero’ que mecen las cunas, tuercen brazos y pueden reorientar sus injustificados beneficios al desarrollo social que nos debe dar salud, cultura y seguridad a todos.

—En memoria de Leopoldo Aragón (panameñista), ‘Vox populi vox Dei’.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.