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03 de Jun de 2020

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Marco A. Gandásegui, Hijo

Columnistas

La abundancia no llega a los obreros

En la tarima que se construirá en el lugar, varios líderes sindicales se dirigirán al país haciendo un balance de la situación nacional

La abundancia no llega a los obreros
La abundancia no llega a los obreros

Mañana —1º de Mayo— se conmemora el Día del Trabajador en todo el mundo. En la ciudad de Panamá los obreros organizados, las asociaciones de empleados y otros movimientos populares se concentrarán en la Plaza 5 de Mayo después de una marcha por la avenida Central. En la tarima que se construirá en el lugar, varios líderes sindicales se dirigirán al país haciendo un balance de la situación nacional.

El elemento que más se destaca en estos momentos son los casos de corrupción que afectan a los altos funcionarios del Gobierno anterior que se ventilan en los corredores de las fiscalías. De igual manera, aumenta la prepotencia entre los actuales políticos que dirigen la cosa pública. Fueron miles de millones de dólares que se desviaron en el último quinquenio de los hospitales, escuelas, servicios de seguridad social, agua, vivienda y muchas otras áreas de los trabajadores del país. El crecimiento espectacular del sector financiero de la ciudad de Panamá es el resultado directo de la creciente pobreza de los barrios marginales y el abandono de las comunidades de las capas medias.

Los empleos formales (decentes) se estancaron a fines del siglo pasado. Ha crecido el empleo informal de trabajadores sin contrato o seguro social. La nueva estructura ‘flexible' del trabajo tiende a desintegrar a la familia panameña. Como consecuencia, aparecen los niños sin orientación paternal, las pandillas y el crimen organizado se fortalecen. Igualmente, la informalidad en el empleo debilita la organización de los trabajadores y los sindicatos.

Esta situación la están analizando todos los obreros del mundo. Panamá no es una excepción. Somos la regla. Sin embargo, la prosperidad de los especuladores tiende a esconder esta realidad. Los diarios más importantes hablan de las riquezas. Riquezas que no llegan a los hogares de las familias.

Según un reputado diario financiero de la meca mundial del capital, Nueva York, ‘la economía mundial navega como nunca antes en la abundancia, no solo de materias primas, sino también de capital y mano de obra'. Esta noticia debería ser objeto de celebración por parte de todos. Los ricos. porque podrán ser más ricos; los pobres, porque podrán adquirir más bienes para vivir mejor.

Sin embargo, el mismo diario aclara que el ‘exceso' de bienes (mercancías) tiende a complicar a la economía global. ‘Lo que estamos viendo es un entorno de bajo crecimiento, baja inflación y bajas tasas' de interés. ¿Cómo entiende el ciudadano a pie este lenguaje técnico y complicado? Es imposible. Es una ‘jerga' inventada para que solo los entendidos la puedan interpretar.

Lo que quiere decir el técnico en artes ocultas es que la economía capitalista mundial aún no logra salir de su parálisis. ¿Lo logrará algún día? El capital sigue ocioso, sin producir ganancias. Los únicos beneficiados son los especuladores que apuestan a futuro con el apoyo de los Gobiernos de la mayoría de los países. Si les va mal, los Gobiernos controlados por el sector financiero (los llamados países desarrollados) les lanzan un salvavidas de varios miles de millones de dólares. Si el salvavidas no funciona, envían un regimiento armado hasta los dientes para poner fin al régimen político que se opone al despojo de las riquezas de su país.

En los países desarrollados, la abundancia actual está generando cada vez más pobreza. EE.UU. cuenta cada vez con más pobres y trabajadores precarios. Las protestas se repiten a diario a lo largo y ancho de ese país. La abundancia que celebra la prensa financiera no llega a la mesa de las familias de los trabajadores. Hace décadas el crecimiento de la economía mundial (los trabajadores del mundo) tiende a generar cada vez menos excedentes. A fines de la primera década del siglo XXI, el modelo de crecimiento colapsó y se hizo añicos cuando el sistema financiero (bancos) no soportó el peso de sus propias especulaciones. La crisis dejó a millones de trabajadores sin empleo y la gran mayoría que siguió enganchada lo hace en forma precaria con sueldos que no pueden cubrir sus necesidades sociales básicas.

En el balance del 1º de Mayo, salta a la vista que la llamada abundancia se concentra cada vez más en muy pocas manos. No llega a quienes trabajan a cambio de un salario. En los medios de comunicación panameños se celebra cómo los millonarios se convierten en multimillonarios y los trabajadores se quedan sin empleo decente.

*PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMÁ E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.