Temas Especiales

01 de Apr de 2020

José E. Mosquera

Columnistas

Las tumbas del Mediterráneo (II)

El mar Mediterráneo se ha convertido en el gran cementerio de los inmigrantes africanos que buscan alcanzar el sueño europeo.

Las estadísticas de la Agencia Europea de Control de Fronteras Externas, señala que solo en el primer trimestre de este año 57 300 inmigrantes llegaron a Europa desde África, Medio Oriente y los Balcanes. Una cifra que triplica la cifra de los 22 500 que entraron en el primer trimestre del año pasado. El naufragio que sucedió la semana pasada en el Mediterráneo, donde murieron más de 700 inmigrantes, fue una tragedia de mayor magnitud que la que ocurrió hace dos años en Lampedusa (Italia). Lo triste es que el drama continúa.

Giovanni Pettorino, almirante de la Guardia costera italiana, dice que los traficantes compran barcos viejos por 100 000 o 150 000 dólares y los llenan de inmigrantes que huyen de las faltas de oportunidades y de los conflictos en sus países. Personas que están dispuestos a pagar hasta 6000 dólares por viajar a Europa. Es decir, cada travesía puede reportarles a los traficantes ganancias de cinco millones de dólares.

El mar Mediterráneo se ha convertido en el gran cementerio de los inmigrantes africanos que buscan alcanzar el sueño europeo. Un mar que en el pasado fue sinónimo de poder y de grandeza, centro de grandes civilizaciones e imperios, ahora es una extensa tumba para los inmigrantes africanos y del Medio Oriente.

Las mafias que controlan el tráfico de inmigrantes por sus aguas son poderosas estructuras con tentáculos en las estructuras políticas, militares y económicas en Europa y África. Para los inmigrantes africanos sus travesías por el Mediterráneo se han convertido en símbolo de triunfos o fracasos y en retos de vida o muerte. Los relatos sobre las peripecias de las travesías son escalofriantes y los dramas desgarradores.

El enfoque de la política de la Unión Europea sobre la inmigración está basado en estrategias represivas. El parlamento europeo hace poco estableció sanciones para los empresarios que contraten a inmigrantes en situación irregular y los países tienen dos años para aplicar la legislación. Es evidente que la política represiva está destinada al fracaso si los países no son capaces de afrontar la inmigración africana como un problema común y global.

PERIODISTA