Temas Especiales

28 de Mar de 2020

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

Lealtad y honestidad políticas

En ello hay direccione e ideologías de fondo; sectoriales o temporales en su planificación

Gobernar, legislar, ejecutar con eficacia y honestidad en beneficio de las mayorías de ciudadanos libres y culturizados, es una meta a lograr por todas las civilizaciones de todos los tiempos. En ello hay direccione e ideologías de fondo; sectoriales o temporales en su planificación. De metodologías y normas de forma. Ambos elementos caracterizan a los Gobiernos y a los partidos políticos que deben orientarlos: socialistas, neoliberales, capitalistas, nacionalistas, demócratas, dictatoriales, militaristas, fascistas, etcétera.

La justicia, la libertad, la lealtad, la valentía, la unidad, la ejecutividad, la honestidad; son algunos factores que se valorizan al revisar las actuaciones y logros concretos de los Gobiernos. Cierto es que hay muchas influencias que afectan sus acciones y resultados: económicas, históricas, sociológicas, culturales, etc. Pero justamente en eso está el aplicar cada elemento ajustado a las realidades, condiciones y tiempo para avanzar o alcanzar las metas nacionales o regionales.

La dirección tiene que ser fijada conociendo la historia (quien no conoce su historia tiene que repetir errores) y la forma tiene que obedecer a las realidades y decisiones de los pueblos. Si la ciudadanía consciente no apoya y participa, ningún partido tendrá éxito. Los de derecha o de izquierda, que no respeten la libertad y las leyes terminan fracasando. Cuidado con las ambivalencias, los consensos, la ecuanimidad, los pactos, las alianzas y otras hierbas, porque pueden conducir a callejones, que no dan las correctas salidas y no conducen a ninguna parte.

Ideológica ni sociológicamente. Solo a resolver situaciones inmediatas de grupos políticos.

Técnicamente hay que aplicar las relaciones humanas, la razón, la oratoria, las ciencias exactas, matemática, estadísticas, económicas, etc.; las emociones, la lógica y las funciones cerebrales superiores; culminando en actitudes y conductas concretadas en posiciones filosóficas de éticas, honestidad, valores, eficacia y gobernabilidad. La formación académica, la experiencia administrativa y política, la intuición, la habilidad y contactos para integrar equipos de trabajo eficientes y efectivos. Hay que tomar con autocrítica y juicio los equipos de inteligencia artificial y de ficción, los teorisísmos de discutible factibilidad pragmática, pero mantener los conceptos ideológicos que son eternos. Pensar, Vivir, Ejecutar. La sociedad, el pueblo consciente que evalúa la percepción, la calidad humana, la reputación y el prestigio obedecen a principios psicosociales donde la persuasión, las acciones, la verticalidad, la firmeza del carácter, la constancia, la credibilidad, la solidaridad, la aceptación, la compresión, la responsabilidad, la capacidad de dirección, la conciliación, y la sincera y efectiva identificación con los objetivos populares son detectados e introyectados en el juicio de la ciudadanía.

Todo esto junto a la humildad, la sencillez el respeto y el humanismo que se merecen los pueblos. Las mentiras, la demagogia, el oportunismo, las insostenibles promesas, la impunidad, el engaño, la corrupción, el cinismo, la violencia, la vanidad, la prepotencia, que contaminan el inadecuada ejercicio del poder, son reconocidos por la población y descartada su apreciación cívica y electoral. La guía y reflejo ideológico es habitualmente el programa y los proyectos planteados. Cuáles son las necesidades vitales reales de los campe sinos y trabajadores y cómo encontrarles soluciones efectivas. El diagnóstico social es claro, lo difícil es resolverlos. Educación y trabajo.

En lo básico, es la familia; y en la producción, los modernos y sociales empresarios.

Agua, alcantarillas, alimentación y transporte. Instrumentos de acción: conciencia social de la población, ello se traduce en ordenación de la basura, aseo, no uso de tóxicos como alcohol y tabaco, no violencia, educar en familia, protección del ambiente, organización comunal y todo lo que vaya en bien del prójimo. Los empresarios colaborar en precios justos al consumidor, sueldos acorde a la producción, respeto y reconocimiento a la participación de todos los trabajadores, responsabilidad social para que toda la sociedad sea segura y feliz.

El Estado, la sociedad civil y Ud., a quien le agradezco su lectura, tenemos el compromiso nacional de participar para superar el rendimiento de la economía, el trabajo, pero sobre todo por la justicia y el desarrollo social de todos, aun con las observaciones positivas y constructivas para un Panamá Mejor.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.

—EN MEMORIA DE CHINCHORRO.