Temas Especiales

08 de May de 2021

Guillermo Antonio Adames P.

Columnistas

Ejercer la libertad de expresión tiene un precio*

El ataque a medios y periodistas en varios países de América Latina, incluido el asesinato, es cada vez más frecuente

Ejercer la libertad de expresión tiene un precio*
Ejercer la libertad de expresión tiene un precio*

Libertad de expresión, es decir algo que los políticos no desean escuchar. Siempre mediante el choque de las ideas, que es lo que genera el sonido de la democracia. Los medios y los comunicadores independientes, son el aguijón que sacude la conciencia de los Gobiernos. En muchos países la ciudadanía, empoderada, protesta a través de la prensa, la radio y la televisión, cada vez menos indulgente con los que ostentan el poder.

Pero, eso, tiene un precio.

El ataque a medios y periodistas en varios países de América Latina, incluido el asesinato, es cada vez más frecuente. El disenso y la denuncia de actos de corrupción han hecho correr oleadas de tinta en los medios impresos y extensos espacios en los electrónicos. Gracias al periodismo investigativo, se ha logrado descender a la mayor profundidad de la corrupción política, denunciándola, para evitar que la impunidad se imponga por omisión o permisividad.

Las Naciones Unidas —recientemente— ha exigido protección a los periodistas, condenando los ataques a los mismos, comprometiendo a los Estados que son responsables de llevar ante la justicia a quienes ataquen a periodistas. El mensaje es para aquellos países donde las autoridades no persiguen a los que asesinan, lesionan y agreden a los profesionales del periodismo por denunciar la corrupción. Crímenes cometidos, muchas veces, al amparo del poder.

La labor de los medios de comunicación libres, independientes e imparciales, constituye una de las bases esenciales de una sociedad democrática. Desenmascarar a quienes convierten el erario en un botín constituye, más que un reto, una responsabilidad. De allí la necesidad impostergable de que el periodismo sea vigoroso, y riguroso.

Los políticos más hipersensibles a la crítica, pretenden banalizar los actos de corrupción, y el trabajo de los periodistas. Sobre todo, aquellos políticos que han creado fortuna al amparo del poder político. Los que tienen una obsesión por el acopio de dinero, pero ajeno, el de los contribuyentes. En muchas partes la política, lamentablemente, se ha mercantilizado.

La corrupción tiene un valor cultural añejo. Debe dejar de ser regla, y convertirse en excepción. La honestidad no puede ser vista como una virtud, sino como una obligación. Existe una ponzoñosa relación entre dinero y política. Creer que un político millonario no va a saquear las arcas del Estado, es un grave error, porque se ha comprobado que los estómagos de los políticos crecen a medida que están más llenos.

Tomar las posiciones gubernamentales como coto privado, rechazar la rendición de cuentas, exaltar la pobreza para utilizarla en beneficio propio, adjudicar contratos del Estado a amigos y socios como una piñata de inmoralidad, construir obras faraónicas para ganar jugosas comisiones, pretender controlar los poderes legislativo, judicial y electoral, debilitando la institucionalidad, así como mutilar las libertades, son excesos que se deben castigar ejemplarmente.

Se ha creado una perniciosa estructura de periodistas y medios de comunicación, poco o nada adictos a normas elementales de ética, que por dinero de las arcas del Estado practican la genuflexión ante el poder, aduladores que mienten burdamente, actuando con venalidad y docilidad ante el poder. Y lo peor, guardan silencio cómplice ante los abusos. Ellos reciben el rechazo y el desprecio de la sociedad.

El periodismo debe ser, como dijo monseñor Romero, ‘la voz de los sin voz'. Si los periodistas y los medios somos, como dicen, el cuarto poder, entonces ejerzámoslo para beneficio del quinto poder (que a la larga es el único que cuenta): el de los ciudadanos. Tenemos la responsabilidad de ayudar a eliminar ese tumor maligno de la corrupción, que pocos Gobiernos se ha atrevido a extirpar. No nos quepa duda que a mayor transparencia, mayor democracia, y que la calidad de los medios refleja la calidad de la democracia.

*DISCURSO QUE PRONUNCIÉ EN EL 36 CONGRESO HEMISFÉRICO DE CÁMARAS DE COMERCIO E INDUSTRIAS LATINOAMERICANAS (CAMACOL), EL JUEVES 4 DE JUNIO EN MIAMI, FLA., COMO GANADOR DEL PREMIO ‘EXCELENCIA EN COMUNICACIONES SOCIALES' (EN INGLÉS ‘EXCELLENCE IN SOCIAL MEDIA COMMUNICATION') COMO EL COMUNICADOR SOCIAL MÁS DESTACADO DE 2015 EN LATINOAMÉRICA. ES LA PRIMERA VEZ, EN 36 AÑOS, QUE UN COMUNICADOR DE PANAMÁ RECIBE ESTE GALARDÓN.

**PRESIDENTE DEL FÓRUM DE PERIODISTAS POR LAS LIBERTADES DE EXPRESIÓN E INFORMACIÓN.

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El periodismo debe ser, como dijo monseñor Romero, ‘la voz de los sin voz'. Si los periodistas y los medios somos, ..., el cuarto poder, ... ejerzámoslo para beneficio del quinto poder (...): el de los ciudadanos.