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24 de Oct de 2020

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Genaro López

Columnistas

Nuevamente los pinchazos telefónicos

Estos ‘pinchazos', según los declarantes, se hacen sin orden judicial alguna

Pese a las promesas que hiciera el presidente de la República, Juan Carlos Varela, sobre las escuchas telefónicas, primero en campaña y luego en el Gobierno, al parecer, por información vertida por diarios locales, esta práctica continúa; situación que no nos extraña, pues tanto Varela como el expresidente Ricardo Martinelli justificaron la presencia en Panamá de María del Pilar Hurtado, procesada en su país (Colombia) por el escándalo de pinchazos telefónicos.

De acuerdo a estas informaciones, el expediente de más de 20 tomos de los pinchazos contiene declaraciones de miembros actuales del Consejo de Seguridad Nacional que aseguran que los pinchazos continúan, así como la práctica de infiltrar agentes dentro de las manifestaciones y protestas de las organizaciones populares a las que consideran una amenaza. Estos ‘pinchazos', según los declarantes, se hacen sin orden judicial alguna. La situación es más grave, si se toma en cuenta que estos hechos se dieron cuando la actual procuradora, Kenia de Porcell, era la número dos del Consejo de Seguridad.

Entre las organizaciones sindicales atropelladas con estas prácticas se encuentra el Suntracs, cuyos dirigentes son objeto de persecución por su posición en defensa de los intereses de los trabajadores y del pueblo panameño. Así lo han dado a conocer funcionarios del Consejo de Seguridad, entidad dirigida por el comisionado Rolando López (militar), en el marco de las investigaciones por la desaparición de las máquinas espías. Según los indagados en el proceso, la ‘pinchadora' sigue funcionando, ‘la interceptación telefónica es una actividad regular de esta institución', y el presidente Juan Carlos Varela conoce de este proceso.

Este método no es nuevo, viene heredado de la época de los militares, quienes, para enfrentar las luchas de los sectores populares, se dieron a la tarea de perseguir, intimidar, reprimir y asesinar dirigentes populares, sindicales y gremiales.

En este escenario, organizaciones como Suntracs, Conusi y Frenadeso que luchan contra el neoliberalismo, la corrupción, el nepotismo y la venta de la patria, han tenido que enfrentar la represión y el encarcelamiento que nos han impuesto estos Gobiernos, en complicidad con los partidos oligarcas, empresarios y sus adeptos. Los sectores populares tenemos el legítimo derecho de defender nuestras reivindicaciones, de defender el derecho a la vida digna, no renunciamos a él y lo haremos valer con las formas de protesta social que conocemos.

Para el Gobierno y la patronal, el reclamo y la defensa de los derechos de los sectores populares se constituye en elementos ‘desestabilizador'. Ello es una manipulación que busca esconder la impunidad y la corrupción que prevalece tanto en las esferas gubernamentales como empresariales; esconde la incapacidad e irresponsabilidad del Gobierno frente a las necesidades de la población; esconde la ilegitimidad e ilegalidad del accionar de gobernantes y empresarios, que pretenden vía la cosa pública incrementar sus arcas personales.

Lo que no entienden quienes pretenden imponer esta cultura de la intimidación y represión, es que jamás podrán detener la lucha de un pueblo, la dignidad y ética de quienes concebimos la organización social como la base de la transformación social. Pese a las escuchas telefónicas, la represión, la intimidación, los carcelazos y las mordazas, los que creemos en los principios de humanidad, solidaridad, libertad y democracia seguimos trabajando en la construcción de una sociedad con justicia y equidad, donde la esperanza de otro Panamá posible se materialice.

No nos intimidan con los pinchazos. Nuestra propuesta es pública, organizar a los diversos sectores sociales para construir poder popular que permita el llamado a una Constituyente Originaria que refunde la República, como única alternativa a que nuestras demandas sociales sean atendidas.

Esta realidad antidemocrática, obliga al movimiento social panameño a organizar y unificar sus fuerzas; a retomar los métodos de lucha de los sectores populares para enfrentar los métodos represivos y violadores de los derechos humanos.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.